Con la misión de retener el poder capitalino y asegurar la sucesión del actual alcalde y mandatario electo Martín Llaryora, el viceintendente de la ciudad de Córdoba, el peronista Daniel Passerini, sufragó cerca de las 11.30 en el Colegio Alemán. “La ciudad ya se expresó el 25 de junio haciendo que Llaryora sea el gobernador y hoy va a ratificar que yo sea el intendente”, enfatizó.
Passerini, quien enfrenta un duelo polarizado con el diputado nacional radical Rodrigo de Loredo (JxC), además resaltó que desde el oficialismo aspiran a que “la gente vaya masivamente a votar”, tras la polémica por la publicación de la Justicia Electoral municipal con la consigna de que el sufragio es obligatorio pero sin sanción monetaria ante un incumplimiento por falta de reglamentación.
“Hemos sacado a la ciudad del abandono y le pedimos a la gente que venga a acompañar esta transformación”, aseguró. Y dijo que confía en "estar a las 9 ó 9.30 de la noche festejando". "El equipo ya está funcionando y yo soy la parte del equipo que hoy se va a completar", agregó.
Por sus ecos provinciales y municipales, la apuesta en juego en la segunda ciudad más poblada del país -y que reúne cerca del 40% del electorado de la provincia- excede las fronteras municipales, más allá de la definición concreta que arrojarán las urnas sobre los cargos en disputa: el nuevo alcalde y su vice, 31 concejales (y 10 suplentes) y cinco tribunos de cuentas.
El escenario en La Docta asoma a priori reñido como lo fue el de la elección a gobernador del pasado 25 de junio por el cargo que dejará en diciembre Juan Schiaretti, con sólo 3,3 puntos de diferencia entre el peronista Llaryora y el senador nacional Luis Juez (ratificados en el escrutinio definitivo tras un tenso conteo provisorio signado por las fallas técnicas).
En la capital también se vota este domingo con Boleta Única de Sufragio (BUS), pero sin aplicar esta vez el cuestionado sistema Turing de carga y transmisión de datos electorales desde las escuelas.
Hacemos Unidos por Córdoba intenta darle continuidad al poder capitalino que Llaryora le arrebató al radicalismo en 2019, tras dos mandatos consecutivos de Ramón Mestre (antes hubo otros dos del Frente Cívico). Para ello marcha con la fórmula que integran Passerini y el extitular del PRO provincial, Javier Pretto, tras ruidoso salto de bando y en una estrategia de coalición ampliada que aplicó también Llaryora a nivel provincial y que alienta Schiaretti en el marco de su campaña presidencial por Hacemos por Nuestro País.
El desafío que afronta Passerini es grande, en una plaza con un electorado donde pesa fuerte el radicalismo. Pero desde filas del oficialismo agitan el antecedente que dejó la compulsa del 25-J: en la capital la brecha entre Llaryora y Juez (de 3,3 puntos a nivel provincial) se amplió a casi 8 puntos.
Con 131.148 personas habilitadas para sufragar, además de De Loredo y Passerini se presentan en el cuarto oscuro otros 9 candidatos a intendente: el titular de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), Humberto Spaccesi (impulsado por el espacio del kirchnerismo de “Córdoba de Todos”); César Orgaz (Encuentro Vecinal Córdoba); Juan Pablo Quinteros (Somos Córdoba); Laura Vilches (FIT-U); Jorge Scala (Partido Demócrata); Verónica Sikora (La Libertad Primero); Eduardo González (Partido Humanista); José Saurrin (Partido Popular) y Romina Giménez (Partido Unión Popular).
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