Notable incremento de la población ovina en el país muestra incipiente despegue de la actividad.
Tras la conclusión de la zafra 2005/06, el pasado 30 de junio, la Federación Lanera Argentina (FLA) editó sus estadísticas finales, de las que surgieron los siguientes datos:
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En lo que respecta a las exportaciones, 19% fue de lana sucia.
Los principales destinos fueron Alemania (21,2%), Italia (17,4%) y China (17,3%); estos tres países adquirieron 56% del total exportado.
Con respecto a la existencia de ovinos se contactó a los ministerios y secretarías provinciales de competencia en el sector ganadero, habida cuenta que la última Encuesta Nacional Agropecuaria del INDEC es del año 2002. En aquella oportunidad el estudio había arrojado un total de 12.502.000 cabezas, la cifra más baja del último siglo. En base a la información recopilada de las provincias este año, se estima una población ovina a nivel nacional cercana a los 15,5 millones de cabezas. Si dicha cifra se confirmara sería la más alta de la última década, y daría como resultado un incremento de 24%.
Lectura positiva
La disminución de las cifras de producción y exportación, que en principio podría ser interpretada como una señal preocupante para el sector, en la realidad tiene una lectura mucho más positiva: el aumento de los porcentajes de rendimiento de lo que en la industria se conoce como «base lana» por animal. Es decir, lo que la industria va a manufacturar efectivamente, excluyendo todos los residuos presentes en la lana recién esquilada y que no son utilizables en la industria textil, como la grasa de lana, la lanolina, la tierra y las materias vegetales, entre otros. Este proceso de mejoramiento de los rindes se viene dando hace ya algunos años como producto de los avances en genética y en tecnología de manejo y reproducción, mediante los cuales es posible aprovechar en forma más eficiente los recursos disponibles.
Al respecto de la calidad y del fenómeno de la producción, el ProLana y la Ley de Promoción de la Ganadería Ovina son factores esenciales; ambas, iniciativas que tienen lugar en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos.
El ProLana, que año tras año continúa incrementando su presencia en las labores de esquila (las últimas cifras recopiladas indican que se esquila 30% de la producción nacional bajo las normas del ProLana) es un programa diseñado para mejorar los procedimientos de esquila, clasificación y acondicionamiento de la lana, obteniendo así una calidad y presentación superiores que habilitan su presencia en mercados más exigentes y con mejores precios. La Ley de Promoción de la Ganadería Ovina (25.422) facilita el acceso al crédito para productores interesados en incrementar o recomponer su stock ovino, brindando una excelente oportunidad para su participación en una actividad que puede ser complementaria o alternativa a la ganadería bovina y la agricultura.
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