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2 de octubre 2007 - 00:00

Crece de manera lenta pero sostenida la cría de peces

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La explosión de la acuicultura en diferentes regiones determinó el surgimiento de una variada gama de actividades destinadas a la siembra de alevinos en forma privada. Las sumatorias de criaderos son una consecuencia del crecimiento de la actividad.
El cultivo de peces y otras especies de animales acuáticos en la Argentina superó las 2.500 toneladas en 2006 y ratificó así el lento pero sostenido crecimiento del sector en los últimos años en el país, según un relevamiento oficial.

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En la Argentina se cultivan 14 especies de animales acuáticos, todas con diferentes características, reveló la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, en un informe mensual de coyuntura con indicadores básicos de la actividad que la Dirección de Economía Pesquera publicará a partir de ahora en forma mensual. La mayoría se produce desde el río Colorado hacia el Norte, en clima templado a templado cálido; mientras los moluscos bivalvos (ostras y mejillones) son cultivados sobre el litoral marítimo, desde el sur de Buenos Aires (Bahía Anegada), varios sitios en Chubut y hasta Bahía Almanza en Tierra del Fuego.

En la última década, la producción no ha dejado de crecer -aunque durante los años de crisis económica del país, prácticamente el sector se detuvo- pese a la tradición agropecuaria, el desconocimiento sobre la actividad y la falta de programas específicos de apoyo al productor.

  • Nuevos mercados

  • Según el trabajo, a partir de 2003, el nuevo escenario económico «permitió incentivar nuevamente la exportación de trucha hacia Estados Unidos, y la posibilidad de nuevos mercados de exportación en el futuro, tanto para trucha como para ostra cóncava o japonesa».

    La acuicultura comercial tuvo como punto de partida el inicio de la década del 90, cuando se dejaron atrás las producciones artesanales para dar inicio a una etapa de mayor inversión y cultivos de tipo intensivo, con más tecnología y mayor densidad de cultivo y volumen producido.

    «A juzgar por las nuevas concesiones otorgadas en el embalse de Alicurá, tanto en Río Negro como en Neuquén, podrán inclusive duplicarse o triplicarse en los años venideros», arriesgó el trabajo.

    No sólo el crecimiento de la producción de trucha (casi 70% del total) muestra la expansión del sector, sino que existe una diversificación en cultivo de especies que se producen en el país, notablemente desde los últimos años.

    Por ejemplo, señaló el área a cargo de Gerardo Nieto, la producción de pacú aumentó hasta alcanzar 20% del total del país; mientras que el tercer lugar es ocupado por las ostras y el cuarto por las 4 variedades de carpas en policultivo.

    En la actualidad hay más de medio millar de productores en la Argentina, desde rurales, que diversificaron su producción, medianos (tipo pymes) y mayores, principalmenteen el norte de la Patagonia y Misiones. Se cultivan especies de peces de agua dulce (truchas, pacú, surubí, tilapia, carpa común, carpa cabezona, carpa plateada y amur), crustáceos de agua dulce (langosta de agua dulce red claw), moluscos bivalvos marinos (ostra y especies de mejillón), anfibios (rana toro) y reptiles acuáticos (dos especies autóctonas de yacaré).

    «Esta actividad puede generar buenas ganancias y, además, aportar al crecimiento del ingreso familiar rural; es importante por su generación de empleo y para evitar las migraciones producidas del campo a las grandes ciudades», concluyó el informe.

    En el mundo, la acuicultura alcanzó una producción de 63 millones de toneladas en 2005, con una tasa de crecimiento anual de entre 8% y 10% promedio durante las últimas décadas, liderada por China, con cerca de 70% del total, seguida de lejos por la India, con apenas 4,5%.

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