5 de enero 2002 - 00:00

Crisis en una frutícola

La frutícola Tatedetuti, suspendió una vez más a su personal y en las últimas asambleas no ha dado señas de haber levantado el último pedido de quiebra, por lo tanto en las próximas horas se podrían perder en la región del Alto Valle 1.200 puestos de trabajo.

El pasado 24 de diciembre llegó la notificación a los 128 trabajadores del empaque contratados en la planta de la localidad neuquina de Vista Alegre y para el resto de los que se desempeñan en los establecimientos ubicados en la provincia de Río Negro.

Pero el miércoles pasado un corte general de luz dio el golpe final a la empresa.

Pérdidas

Por lo menos durante tres días las cámaras frigoríficas estuvieron sin abastecimiento de energía y se perdieron un millón y medio de kilos, según estimaciones de los trabajadores.

A esto se suma la pérdida (también por interrupción de la cadena de frío), de unos 3 mil bultos de 18 kilos cada uno ya embalados y listos para su comercialización tanto en el mercado interno como en el exterior.

Como el sistema de conservación es el de atmósfera controlada, «la fruta se desintegró, se convierte en agua y no sirve ni siquiera para mandarla a la industria para hacer jugo», explicó el dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de la Fruta de Río Negro y Neuquén (Soyefryn), Juan Domingo Lescano, que ayer viajó a la región de Valle Medio, debido a que en la localidad de Belisle unos 100 mil kilos de duraznos (en su mayoría de la variedad cristal), se están madurando en la planta «porque no hay para pagar la mano de obra, ni tampoco envases», sostuvo la fuente.

La empresa venía intentando un reordenamiento financiero a través de un concurso de acreedores.

Pero un proveedor, la firma Cartonex, solicitó la quiebra atento el no pago de una deuda de 1,2 millones en insumos del empaque.

Esto activó las primeras asambleas en los principales galpones de empaque, distribuidos en Vista Alegre, Cordero y Cipolletti, participando trabajadores de las tres principales ramas de la actividad como rurales (UATRE), embaladores (Soyefryn) y del hielo (Stihmpra).

Los ejecutivos de la empresa aseguraron contar con un acta judicial donde se establecía el levantamiento de la quiebra y prometieron la entrega en una semana de cinco camiones de fruta para hacer frente a una deuda de unos 100 mil pesos en salarios.

La tregua duró unos diez días, hasta que se suspendió otra vez al personal. En cuanto al acta «nunca apareció», aseguró el dirigente sindical.

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