29 de noviembre 2000 - 00:00

Desde la tranquera: Venado Tuerto

En el informe zonal de junio pasado, comentábamos la buena recarga de agua que habían tenido los perfiles de los suelos. Y siguió lloviendo.

Entre octubre y los primeros veinte días de noviembre, llevamos casi 470 milímetros. Por cierto que este comentario es desproporcionado al lado de la lamentable situación del noroeste bonaerense, pero surge como un dato relevante a la hora de evaluar la situación local.


Por otro lado, las buenas lluvias han logrado presentar a los maíces de una manera espectacular.


El área en la zona de Venado Tuerto no ha variado mucho respecto del año pasado. Distinto es el panorama desde Venado hacia Pergamino y Rosario. En esta región cuesta encontrar un lote con maíz. En lo productivo, se observaron problemas en la acción de algunos herbicidas, debidos a las continuas lluvias, lo que obligó a encarecer el cultivo acudiendo al uso de productos que no estaban incluidos en el ya difícil presupuesto inicial.


En cuanto a los cultivos de invierno, hacia Rosario se deterioraron mucho los lotes de arvejas y se duda sobre el efecto en los de lenteja, que aumentaron su área en esta campaña.


Los trigos, en general, desarrollaron muy bien, sin déficit de agua en todo el ciclo, pero con semejante cantidad de agua y días nublados en este último tiempo, se potenciaron los problemas de Fusarium y enfermedades de hoja, más allá de los tratamientos químicos realizados.


Vale decir que en el estado en que se encuentran los caminos, es difícil que se pueda transportar la cosecha que está a las puertas.


La incertidumbre provocada por la demoras en la siembra de soja, en esta zona donde se apostaron todas las fichas a la oleaginosa, es mayúscula.


Sólo desde el jueves 16 se logró retomar la siembra, reduciendo seguramente la perfomance de algunos cultivares ya comprados, en un mercado de semillas difícil, por problemas de calidad y rápido desabastecimiento. Quedarán para más adelante, si para de llover, muchos lotes anegados, aunque dudo que el área estimada se concrete.


En cuanto a los forrajes, sobra pasto, pero no se puede guardar. Viene demorada la confección de reservas. Menos mal que pintan muy buenos los maíces para silo.


Situación económica

Para qué abundar en detalles. No escapa a las generales del país. Falta poco para el oxígeno del trigo, pero se hace larga la espera.


Es común escuchar casos de refinanciación hasta la cosecha gruesa, entre abril y mayo, con cierto realismo conjunto de deudor y proveedor. Pero se advierten ciertas rigideces del sistema financiero, poco adecuadas para a la situación que se está viviendo.


Cunden por acá las mutuales, que ocupan ese espacio más directo y ágil, lo que de alguna manera ayuda a ca-pear el temporal financiero. El horizonte de precios aparece mucho más optimista que el año pasado, y esto ayuda a que se logren esos acuerdos antes mencionados.


El maíz surge como el mejor negocio, si no se corta el agua, y está latente la duda acerca de cuál será el piso de la soja mayo. ¿Se podrá sembrar toda el área prevista? ¿Conviene hacer negocio con los $ 160 que nos ofrece el mercado?

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