Naturalmente, tales cifras no son muy alentadoras para los compradores locales, especialmente si son productores ya que, los precios relativos, más aún los agrícolas, dan niveles imposibles de acceso (por ejemplo, más de 3.000 kilos de novillo para «comprar» una hectárea de invernada, cuando el promedio de los últimos 30 años daba casi la mitad, es decir, unos 1.548 kilos, según consigna la publicación especializada Márgenes Agropecuarios). De ahí que más de un productor de los « grandes», esté pensando, o ya haya decidido, vender al menos, una porción de su campo pues suponen que estos precios no son sostenibles.
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