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29 de agosto 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

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Alfredo Chiaradía


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• ... que aun así, la pregunta más generalizada en los últimos días es: ¿Qué hay detrás de la actitud de Lavagna? Es sabido que no es demasiado lo que le aportan sus funcionarios de la Secretaría de Agricultura; al contrario. Pero esto puede inducirlo a errores respecto de la operatoria del sector (lo que efectivamente también volvió a suceder). Sin embargo, el calibre de los « errores» supera las anodinas o mal planteadas propuestas de la SAGPyA, e ingresa en el terreno de los desatinos conceptuales, algo que el ministro se empeña en señalar en los demás, pero en lo cual incurre con harta frecuencia. Se lo nota molesto y hasta incómodo. De ahí que no sorprendiera tanto que en las jornadas de la exportación, que organiza anualmente CERA, haya vuelto a adoptar un «discurso» mucho más de canciller, refiriéndose a las negociaciones internacionales, que de su rol de titular de Economía. Al margen de sus pretensiones personales, por un lado, fue mejor así ya que la presentación hecha por la gente del Palacio San Martín, donde aún opera el ahora candidato a diputado por el kirchnerismo, Rafael Bielsa, dejó bastante que desear. Por ejemplo, el encargado de las negociaciones internacionales, Alfredo Chiaradía, destacó la «agilidad» de las negociaciones, lo cual desconcertó y hasta arrancó algunas risitas solapadas de parte de los asistentes. «Pero si ni la Cancillería, ni el SENASA están dando respuestas.» «Los temas pendientes siguen acumulándose, y no hay interlocutores.» «No se puede decir que las negociaciones anden bien, ya que algunas ni andan, y otras, como la de la India, fue penosa pues sobre un universo de un millón de productos, la Argentina sólo logró negociar alrededor de 300 y de esos, casi ninguno del campo», fueron algunos de los conceptos que vertían los asistentes en los corrillos.

Naturalmente, tanto allí como en la jornada de MAIZAR (el maíz volverá retroceder en esta campaña), en el congreso de la Federación Agraria que comanda el ahora muy discutido Eduardo Buzzi, o en las de supermercadismo (adonde Lavagna no pudo concurrir por la presencia de piqueteros), el factor común era la misma pregunta: «¿Desde cuándo es pecaminoso que una actividad tenga margen positivo o ganancia?», decían en alusión a los embates de Economía sobre el campo por que, supuestamente, «tiene ganancias». «¿Entonces porqué Lavagna no se baja el sueldo y los honorarias a la mitad?». «¿Para qué quiere tanta plata?», decían los empresarios con sarcasmo.

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