• ... que el manoseo en el que nuevamente cayó la SAGPyA no hace más que confirmar la escasa (por no decir nula) importancia que el área juega en el tablero del Ejecutivo. Y no sólo ahí, ya que nadie del sector salió a respaldar públicamente a ninguno de los supuestos salientes. En privado, sin embargo, De Urquiza recibió ciertas adhesiones, especialmente, porque fue el único que se animó a «salir» y a concurrir a distintas reuniones (esto también hizo recordar a muchos, el rol que le tocó en el último Palermo cuando, justo inmediatamente después del aumento de las retenciones a los lácteos, De Urquiza tubo que hacerse cargo del discurso oficial, por la inoportuna enfermedad del secretario del área). Contrariamente, a Campos no se lo vio en ningún ágape, ni siquiera fue al cóctel de despedida de su ex jefe y tenaz defensor de su gestión en los últimos meses, Roberto Lavagna. En prácticamente todos los casos, justo a «ultimo momento», decía recibir un llamado de Miceli que le impedía llegar. Esto, por ejemplo, volvió a ocurrir en el cóctel de ACTA, donde se agrupan casi todas las cámaras de agroquímicos, y que se realizó en un piso muy alto de un 5 estrellas del centro. Hasta la vereda bajaron los titulares de cada entidad, y allí se quedaron esperando hasta que alguien les avisó que el secretario de Estado había desviado -nuevamente- su rumbo, dijeron, que para la zona de Plaza de Mayo. Igual, y en ausencia, le reclamaron por la promocionada, y más que atrasada, rebaja del IVA a los fertilizantes. El hecho suma malhumor, ya que las medidas que afectan negativamente al sector se toman en forma inmediata, por resolución (en varios casos, de dudosa juridicidad), mientras que las que pueden beneficiarlo no llegan a instrumentarse, caso el fondo lechero (con el aumento de las retenciones), el plan ganadero, etc., según se escucha cada vez con más frecuencia.
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