... que las condiciones climáticas están poniendo cada vez más nerviosos a los productores, especialmente de granos que, en muchos casos, ven alejarse los rindes que preveían hace unos meses. En ese contexto, cualquier tema puede encender la mecha y, más aún, cuando tiene la envergadura del diferencial de precios que están recibiendo los trigueros respecto de la paridad internacional. De ser cierta la nuevamente alicaída cosecha de 15 millones de toneladas, entonces, al menos unos u$s 2.000 millones que les corresponderían a los trigueros, están pasando a las arcas del Estado por las retenciones, y otra parte es aprovechada por distintos eslabones de la cadena. Los productores lo único que están viendo es que de los más de u$s 340 por tonelada que está cotizando Chicago, ellos localmente no llegan a los u$s 190, y eso porque se mejoró en u$s 10/15 por tonelada en las últimas semanas. La diferencia, entonces, alcanza de sobra para justificar cualquier malhumor. Y por eso, justamente, muchos especulaban con que los « trascendidos» desde mediados de enero sobre la inminente reapertura de los registros de exportación (que permitiría acotar la brecha entre el mercado local y el internacional) son, en realidad, una cortina de humo para calmar un tanto los ánimos y lograr, mientras, que los operadores achiquen un poco las diferencias antes que el hilo se corte.
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... que el trigo no es la única razón, también el mantenimiento de las restricciones de exportación (que tiran abajo los precios internos y generan transferencias anárquicas de recursos entre sectores) en otros productos como leche, carne, maíz, etc.; las demoras en recibir las «compensaciones-» mientras la industria y los más concentrados las están percibiendo con regularidad, y el constante aumento de los insumos, entre otras cosas, completan un escenario que no es para nada tranquilizador. Por eso, también sorprendió bastante que el propio gobierno saliera a hablar sobre la necesidad de «desdramatizar» (sic) la situación de la ganadería. Incluso señalan que la (alta) faena de hembras, que ronda 50% cuando el umbral crítico está por debajo de 45%, «se vuelve un dato abstracto ante el crecimiento del stock». Independientemente de la originalidad del análisis, la pregunta obvia entonces es: si todos los indicadores son tan buenos, la producción de carne vacuna es récord, lo mismo que la faena total, y la matanza de hembras es «abstracta», entonces, ¿por qué no liberan de una vez el mercado que sigue encorsetado y, para colmo, sin mayor beneficio para los consumidores? Tanto es así que a pesar de la caída que se registró en los precios de la hacienda en algunos meses del año pasado, el promedio de precios al consumo de los 6 cortes que releva el INDEC siguió creciendo, y ya ronda los $ 10 por kilo. ¿Cómo explicará, además, la gente del secretario Javier De Urquiza, el (previsible) bache de oferta de la semana pasada, que los analistas prevén se va a acentuar más hacia el otoño?, ¿o seguirán esperando que otra vez apriete la sequía para que los ganaderos tengan que profundizar la liquidación y así la oferta total de carne no se resienta afirmando los precios? Para acentuar la intranquilidad del gobierno, la demanda interna está casi tan firme como la internacional, al punto que la Cuota Hilton que, en algún momento no llegaba ni a u$s 7.000 la tonelada, ahora supera holgadamente los 15.500 y en ascenso. Mientras, en el mercado interno, los altos precios relativos de los alimentos sustitutos (pescado, pollo, cerdo) hacen que la carne vacuna siga corriendo con ventaja y la demanda local se consolide por arriba de los 67/ 68 kilos por habitante y por año. Aún así un kilo de milanesa todavía se consigue a $ 16-18, mientras que una simple pizza supera generosamente los $ 23-25.
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... que la tensión comienza a desbordar por distintos lados y un tema que venía manteniéndose debajo de la alfombra, como son las diferencias entre los productores de carne vacuna y los procesadores de pollos, terminó saltando a la superficie con críticas cruzadas, especialmente dirigidas a la media docena de empresas avícolas que manejan el grueso del mercado y que fueron hasta ahora, las «niñas mimadas» de los ministros de economía, Roberto Lavagna, Felisa Miceli, y aparentemente también ahora de Martín Lousteau. A pesar de la ayuda recibida (mantenimiento de los reintegros, retenciones bajas, subsidios a insumos básicos como los granos, etc.), llamativamente el sector avícola apenas logró superar hasta ahora, en 600-800 gramos los niveles de consumo que había alcanzado en 97/98. Pero volviendo a Lousteau, sigue reuniéndose sólo con unos pocos empresarios y/o dirigentes, como ocurrió otra vez la semana pasada cuando recibió al ex titular de Swift, Carlos Oliva Funes (que ahora, al quedar sin empresa, pues la vendió a los brasileños, se rumorea seguirá como asesor del gobierno en materia de carne), a Roberto Domenech titular de los procesadores de pollos, a gente de la asociación de productores de girasol, al titular de los frigoríficos exportadores, Mario Ravetino, y al presidente de COPAL, la cámara de las industrias alimentarias, Jorge «Coqui» Zorrequieta. No se sabe a quién se le ocurrió la convocatoria a tan ecléctica concurrencia, ni el sentido de tales encuentros donde son más los que faltan que los que asisten.
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... que también en el sector público se siguen sumando «ausencias». Por caso, parece que finalmente el virtual subsecretario de Alimentos, Fernando Nebbia, le habría comunicado a su jefe, De Urquiza, que deja el cargo. De ser cierto no habría sorpresa pues el hombre ansiaba, desesperadamente, un cargo en la Cancillería para continuar su carrera diplomática, probablemente mucho más calma que un área ejecutiva como la Secretaría de Agricultura. Por otro lado, tampoco se notará demasiado su ausencia, debido al bajo nivel de actividad de esa trascendente área en los últimos meses. Pero, a De Urquiza, el tema le aumenta el problema que ya tenía, pues nunca llegó a nombrar al otro subsecretario, al de Agricultura. Ahora son 2 los cargos a cubrir. Otro, cada vez más complicado (y más devaluado) es Fernando Vilella que, además, de los recurrentes roces con su jefa, la ministro de producción bonaerense, Débora Giorgi, ahora le agrega el rechazo del poderoso gremio estatal, UPCN. Días atrás, le lanzaron una campaña de afiches y panfletos donde lo acusaban de «faltar a la verdad», y anunciando el rechazo a que ocupe la titularidad del área de Asuntos Agrarios, ahora ya descendida a « subsecretaría». La decisión gremial se suma a la que ya habían adelantado varias de las entidades del sector, a las que Vilella no convence. Así, el ex-académico que, según las versiones, habría sido impulsado por el mediático y controvertido Gustavo Grobocopatel, sigue sin poder sentarse oficialmente en el cargo.
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