... que, mientras se conocía la carta de Oscar Parrilli a la Comisión de Enlace denegándole la reunión con Cristina de Kirchner que había solicitado y, nuevamente, lo derivaban al secretario de Agricultura, Carlos Alberto Cheppi, el humor en el interior siguió empeorando, también de la mano de las malas condiciones climáticas. Es que junto con la falta de avances concretos con el gobierno, y de las cada vez más imprescindibles lluvias, las heladas bastante generalizadas que quemaron más pasturas de los pocos que quedaban y, también, un porcentaje importante de los trigos ya emergidos en el Norte no contribuyeron a la mejora de los ánimos. Varias fueron las reuniones técnicas y gremiales de los últimos días, y en todos los casos, coinciden en que al irreversible retroceso productivo del trigo se suma también el del maíz y la ampliación (aunque con menos insumos) del área de soja, que desbalanceará más todavía la ya alterada ecuación productiva local.
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... que en ese contexto son escasas las expectativas con que, el próximo 23, se reuniría Cheppi con Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Luciano Miguens (Sociedad Rural, retirándose ya de su cargo para darle paso a Hugo Luis Biolcati), Mario Llambías (Confederaciones Rurales) y Fernando Gioino o Carlos Garetto ( Coninagro). Especialmente, esto ocurre tras las declaraciones del funcionario, que aseguró que «no están dadas las condiciones para bajar las retenciones». ¿Al menos definirá Cheppi cuáles son esas condiciones?, porque evidentemente no eran las « transitorias» que definió Eduardo Duhalde cuando las reinstaló, después de 10 años, en 2002. Otras definiciones oficiales que seguramente merecerán también alguna explicación son las que hablan de los «9.800 millones de litros de leche necesarios para el mercado interno», lo que hablaría de un nivel de consumopor encima de los 200 litros por habitante por año y, simultáneamente, indicaría que no queda absolutamente nada para exportar, debido a la caída que está registrando la producción láctea, desplazada también por la soja. El temor por un nuevo eventual cierre del mercado de maíz para la venta al exterior es probable que merezca alguna consulta al titular de la Secretaría de Agricultura, aunque pocos esperan que Cheppi dé alguna respuesta, entre otras cosas, porque ya no se decide en su área ninguno de estos temas, que se reparten entre la Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno y la poderosa ONCCA de Ricardo Echegaray.
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... que, lejos de ayudarlo, el proverbial optimismo del titular de la Comisión de Agricultura, el cordobés K Alberto-Cantero, que posee la gran capacidad de que, a pesar de su gran locuacidad, puede llegar a no decir nada, que definió una nueva acepción para las controvertidas retenciones móviles, en realidad, puede poner a Cheppi y su equipo en un aprieto (mayor que el que, según parece, ya enfrentan por sus propias internas pues, como es tradición entre los últimos secretarios, sus segundos tienen muy mala relación entre ellos, y ésta no sería la excepción). Es que parece que el legislador se olvidó de las sucesivas versiones oficiales cuando intentaban imponer la medida. Así, primero fue un tema de « redistribución de la riqueza», luego esa recaudación tenía como destino la construcción de hospitales. También, evitar el desequilibrio de cultivos intentando neutralizar la « sojización» formó parte de las versiones oficiales, junto con la «defensa de la mesa de los argentinos». Sin embargo, para Cantero, ahora la « movilidad» de las retenciones es equivalente a «promediar los impuestos a la exportación», ya que considera que para aplicar la disminución que el propio gobierno aceptó como necesaria para los pequeños productores, «debería entonces elevarse el porcentaje que pagan los grandes». ¿O sea que esperan que la compensación la paguen los propios productores? Y tampoco se sabe cómo se podría hacer, si ya el porcentaje que se aplica está en el límite de la constitucionalidad.
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... que, por eso, no se espera mucho del encuentro en Agricultura, ya que ni siquiera hay expectativa de que allí puedan aclarar los rumores sobre una eventual reserva de 6 o 7 millones de toneladas de trigo que se estaría negociando para el mercado interno, tal como antiguamente hacía la ex Junta Nacional de Granos como reserva para los molineros. Además de que el volumen (igual que el de la leche) aparece demasiado abultado, llama la atención por qué la Argentina ya figura entre los primeros exportadores de harina, lo que sería una incongruencia, sobre todo considerando los muy bajos precios que internamentese les estuvieron pagando hasta ahora a los trigueros (y de ahí la caída de producción que se vino registrando). Pero los productores, jaqueados por el clima y la suba imparable en los precios de los insumos, están abrumados, además, por todas las nuevas reglamentaciones que, como hongos, disparan desde el Estado. Tanto es así que ni el gobernador tucumano, José Alperovich, reconocido ganadero y productor sojero de varias provincias del Norte, pudo salvarse. Parece que ante tanto trámite, se olvidó de inscribirse como productor, en este caso de soja, y al entregar la mercadería (a un también reconocido industrial-legislador mediterráneo), se sorprendió con el recorte de 25% que por impuestos se vieron obligados a aplicarle.
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