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16 de marzo 2004 - 00:00

Difícil pasado santacruceño

La revista «Noticias» es de irregularidades. Un número critica al presidente Néstor Kirchner, haciendo oposición. Al siguiente lo defiende atacando a quienes lo critican, con lo cual hace oficialismo. Su tipo de crítica tiene la carencia de no dar opciones distintas o al menos recogerlas de otros que saben. Pero aunque suene a «Gata Flora» -o se trate de un acuerdo aún no logrado, nunca se sabe-concreta audacias como profundizar el tema del matrimonio Kirchner con la sospechada empresa pesquera Conarpesa con directivos prófugos de la Justicia.

La nota de «Noticias» se jibariza al entrar en el reiterado problema del dinero de financiamiento a políticos y partidos. La democracia exige máximas alternativas para los votantes. Los políticos que valen -o todos cuando se lanzan-necesitan capitales para hacerse conocer, para difundirse. De ahí vienen las «colaboraciones» fundamentalmente empresarias. Ciertamente las hay muchas por simpatía a la idea que expresa el candidato.Y hay otras a cambio de favores futuros si gana. El político acepta de todos lados, meditando que si alcanza su meta podrá discriminar luego sobre exigencias de aportantes. El radicalismo-que nunca administró bien desde la presidencia-no suele tener mucho apoyo monetario de empresas; por tanto, recurre a otras formas de financiamiento: el empleo nacional, provincial o municipal para «punteros» y adeptos. El gasto del erario es muchas veces mayor y más dañino en este caso para un país, que los apoyos condicionados privados de empresas. Pero el periodismo, con demasiada simpleza, se centra habitualmente con éstos y le parece normal o no digna de mención la burocracia estatal acrecentada políticamente. Sólo en el Congreso hay 30 empleados públicos o asesores por cada legislador. Recordemos que en estos días el sindicalista Ramón Baldassini, cuando el Correo volvió a la órbita estatal, dijo: «No repetir la experiencia del pasado cuando el Correo era fuente preferida para la incorporación de amigos, punteros y amantes pagados con dinero público». Privatizado el Correo al Grupo Macri se acabó eso. Pero estatizado volverá tal mal uso.

Desde ya hay que denunciar el financiamiento que puede ser ilegítimo de los políticos. Le sucede, sólo en estos días sin contemplar hechos resonantes del pasado, a Lula Da Silva con las mafias del juego en Brasil; al principal político mexicano Andrés Manuel López Obrador con colaboradores filmados recibiendo dinero; al ex presidente de Perú Alberto Fuji-mori; a Chile con el caso del Banco Central hace unos meses.

Pero en Santa Cruz el problema es diferente a ése: hay mucho más en la mira.

Si el 30 de enero del año pasado no hubiera sido asesinado en Santa Cruz el joven empresario Rubén «Cacho» Espinosa (le pegaron un tiro en el corazón cuando llegaba a casa de sus suegros), quedaba reducido el tema a aporte de empresas a campañas políticas, de Néstor Kirchner o de quien sea. Sería un tema menor eso de necesidad de financiamiento de todos los partidos políticos. No puede darlos el Estado porque debería respetar la equidad para todos (partidos grandes o chicos) y, si lo hace sobre votos logrados en pasadas elecciones, jamás se podría favorecer la aparición de nuevos políticos, aparte de ser relativo el valor de «votos del pasado» para medir un presente quizá con candidatos mediocres. Los recibió, por caso, el radicalismo para lograr apenas 2,3% en los últimos comicios, con lo cual tendrá problemas de caja en la próxima elección, así tenga un candidato ganador absolutamente nuevo.

• Posibles móviles

Es probable que Espinosa haya sido asesinado por enconos comerciales (era empleado de la mayor pesquera del país, Conarpesa, a la que ayudó a empinarse y luego se fue para formar su propia empresa y competirle con bastante éxito) o por razones sentimentales o de cualquier otro tipo. También puede ser por celos políticos, por caso que Espinosa le aportaba a la campaña de Kirchner y Conarpesa se creía con ese único derecho. O pudo suceder que uno de los dueños de Conarpesa dijera «estoy cansado de 'Cacho' Espinosa, que era nuestro socio y ahora nos compite» y tentara a un amanuense en busca de ascender a que fuera y lo matara. En definitiva, eso pasó con el ex policía Gustavo Prellezo cuando el suicidado Alfredo Yabrán dijo: «Con todos los guardias que pago y no puedo evitar que un simple fotógrafo me fotografíe en la playa y lo intente donde vaya».

Hay quienes dicen que el equipo financista de la campaña de Kirchner necesitaba más hacer figurar a empresarios que obtener sus aportes porque dinero tenía de sobra. Con sólo tener el poder de designar a qué banco se mueven 600 millones de dólares de la provincia de Santa Cruz en el exterior no existe tal problema.

«Noticias», en su nota, agrega datos nuevos a lo conocido del caso Conarpesa/Espinosa dado que los propietarios de dicha empresa están prófugos desde el día del crimen: Juan Alvarez Cornejo (padre) y Fernando Alvarez Castellanos (hijo).

Por ejemplo, menciona la revista a Rudy «el Rengo» Ulloa, histórico chofer de los Kirchner en el Sur, dueño hoy de un diario gratuito en Santa Cruz (vive del aporte publicitario de la provincia), de una FM y adquirente de espacios en TV cable. Además, dueño de un plazo fijo de 1.300.000 dólares con Néstor Kirchner en el Banco de Santa Cruz hace dos años. Otro dato es que el capital de Conarpesa lo mueve (comparten el mismo edificio) «Pescafina», empresa que pertenece al hijo del veterano empresario peronista Jorge Antonio, de nombre Héctor. Cristina Kirchner botó, antes de ser primera dama nacional, un nuevo barco pesquero de Conarpesa pero no dice nada eso porque era obvio por la relevancia que tuvo y tiene en esa provincia. En cambio, es sugestivo el dato de que 15 jueces decidieron no intervenir hasta que por acciones de los fiscales lo hizo el juez Meani, que detuvo al único preso por la causa, el desocupado, padre de 6 hijos y de extrema pobreza José Domínguez, que confesó el asesinato de Espinosa. Pero todos dicen que lo hizo a cambio de dinero y que el verdadero criminal sería un profesional de la ETA de España traído al Sur even-tualmente por los propietarios españoles de Conarpesa.

Elisa Carrió espera acercar este viernes «serios indicios» de la vinculación de los Kirchner con los hechos. Pero esta política se diluyó en el pasado cuando acusó a varias personas de «lavado de dinero» en la Argentina y las «pruebas» eran listados en Internet y fotocopias adulteradas insostenibles para cualquier acusación. «Kirchner no mata ni manda a matar», dijo intempestiva y exageradamente el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, frente a estos comentarios que circulan.

Lo cierto es que no hay indicios serios de corrupción hasta ahora en el gobierno nacional pero sí zonas cuanto menos grises en el pasado santacruceño. Veamos el diálogo de la periodista Viviana Gorbato, en la FM «La Isla», con un periodista santacruceño, Gustavo Granero.

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