26 de junio 2026 - 13:18

Una láctea que llevaba meses paralizada logró destrabar su venta y busca volver a producir

El entendimiento alcanzado entre el empresario interesado y Atilra permitió reactivar las negociaciones. La empresa adeuda salarios y atraviesa una delicada situación financiera.

Si el acuerdo se formaliza en los próximos días, el siguiente paso será concretar el traspaso accionario de la empresa. Una vez cerrado el cambio de manos, comenzará una etapa de entre 10 y 15 días de reacondicionamiento industrial.

Si el acuerdo se formaliza en los próximos días, el siguiente paso será concretar el traspaso accionario de la empresa. Una vez cerrado el cambio de manos, comenzará una etapa de entre 10 y 15 días de reacondicionamiento industrial.

La posibilidad de reactivar una planta láctea que lleva casi seis meses paralizada y preservar 78 puestos de trabajo volvió a cobrar fuerza en Santa Fe. Tras semanas de negociaciones y fuertes diferencias, el empresario interesado en comprar Sudamericana de Lácteos y el gremio Atilra alcanzaron un principio de acuerdo que permitió destrabar la operación y acercó el cambio de manos de la compañía.

El entendimiento se alcanzó luego de una extensa audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo santafesino y permitió despejar el principal obstáculo que amenazaba con frustrar la venta de la empresa, actualmente controlada por el empresario cordobés Sergio Servio, titular de Lácteos Servio.

Sudamericana de Lácteos, con planta en la localidad santafesina de Díaz, comercializa productos bajo marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. La compañía permanece inactiva desde comienzos de este año y atraviesa una profunda crisis financiera: acumula más de cuatro meses de salarios impagos, además de deudas con tamberos y proveedores de servicios.

El principal interesado en adquirir la firma es el empresario agroindustrial Pablo González, oriundo de Pergamino y radicado en Rosario, quien desde marzo viene negociando la compra y diseñando un esquema para volver a poner en funcionamiento la planta.

Hasta hace pocos días, la continuidad de la negociación estaba seriamente comprometida. Las diferencias entre el potencial comprador y el sindicato habían congelado el proceso y amenazaban con hacer caer definitivamente la operación. El conflicto giraba en torno a la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta utilizada en situaciones de crisis que permite implementar suspensiones temporarias bajo condiciones especiales.

González consideraba indispensable utilizar ese mecanismo para reducir transitoriamente los costos laborales y hacer viable la reapertura de la planta. Desde Atilra, en cambio, cuestionaban la propuesta original al considerar que implicaba suspender trabajadores que continuarían prestando tareas, además de objetar un plan inicial de despidos y algunos aspectos vinculados a las indemnizaciones.

Finalmente, las partes lograron acercar posiciones y reformular el esquema.

La principal novedad es que no habrá despidos. Según el entendimiento alcanzado, durante los próximos 90 días los trabajadores cumplirán jornadas reducidas, de entre el 50% y el 75% del horario habitual, distribuidas en distintos turnos.

Sudamericana Lacteos

Cómo sigue el proceso y cuándo podría volver a producir

Si el acuerdo se formaliza en los próximos días, el siguiente paso será concretar el traspaso accionario de la empresa. Una vez cerrado el cambio de manos, comenzará una etapa de entre 10 y 15 días de reacondicionamiento industrial, que incluirá tareas de limpieza, sanitización y puesta a punto de las instalaciones antes del reinicio de la producción.

Para la localidad de Díaz, de apenas 2.200 habitantes, la reactivación de la planta representa mucho más que una operación empresaria. La empresa constituye una de las principales fuentes de empleo de la zona y su paralización había generado una creciente preocupación social.

El caso refleja además las dificultades que enfrentan numerosas industrias alimenticias para recuperar actividad en un contexto de márgenes ajustados y elevada presión sobre los costos. En este escenario, el acuerdo le da respiro no solo a un grupo de trabajadores sino también a toda una localidad que parte de su economía dependía directamente de la industria.

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