21 de diciembre 2001 - 00:00

Duras críticas hacia el modelo

Ante la crisis que atraviesa el país, dos de las entidades madres del campo, Coninagro y Federación Agraria Argentina, reclamaron la conformación de un «gobierno de salvación nacional, capaz de restablecer la confianza del pueblo e investido de potestad y decisión política suficientes para cumplir con los objetivos de cambio que pedimos».

A través de un comunicado conjunto ambas entidades aseguraron que «no puede sostenerse más el sistema de convertibilidad». «Para ello exigimos la aplicación de una ingeniería financiera que permita desdolarizar la economía y la flotación del sistema cambiario, sin deteriorar la capacidad de compra en el mercado inter-no de los sectores más vulnerables», indicaron las entidades en un comunicado.

En este sentido propusieron «cambiar el concepto de deuda externa que tienen nuestros acreedores, permitiendo rene-gociar sus términos y conseguir un período suficiente de gracia para el pago de sus intereses».

Tanto Coninagro como Federación Agraria aseguraron que «la producción será la única moneda posible de cumplimiento», ya que «mantener una posición sin fundamento como pretenden nuestros gobernantes, sin medir las consecuencias nefastas y perjudiciales que producen en el aparato productivo nacional, aún desoyendo incluso las propias directivas de quienes imponen medidas desde afuera, son muestra clara de una clase dirigente que desestima al pueblo argentino». «Los sectores responsables de este modelo son la base del caos», sentenciaron y reclamaron «el juzgamiento de quienes enajenaron el patrimonio del país y el esfuerzo de millones de argentinos».

Los dirigentes aseguraron que «con la corrupción, la ingobernabilidad y con total irresponsabilidad han vaciado el sector productivo poniendo en grave peligro a la Nación». «El caos generalizado en el país, producto de la incoherencia y el desorden, de medidas contradictorias y sin rumbo, nos conmueve profundamente», aseguraron. Los dirigentes indicaron que se sintieron marginados por la convocatoria efectuada por la Iglesia, dado que «representamos pequeños y medianos productores agropecuarios severamente afectados e inmersos en una crisis que arrastra a miles de familias rurales y provocan la desaparición de poblaciones, verdaderos baluartes y sostenedores del interior».

Por último agregaron que «nos interesa concertar, pero respetando lo nacional y donde el sector financiero, claramente enriquecido con el sistema, cumpla la función complementaria de apoyo y desarrollo y deje de ser el centro y fin de la política económica».

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