El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las escasas lluvias durante los meses de enero y febrero y, a la vez, su gran disparidad, afectaron a los cultivos de maíz, girasol y soja. Paradójicamente, al momento de la siembra, se habían producido inconvenientes por excesos de lluvias.
Ya se inició la cosecha de girasol, y se observa gran disparidad en los rindes, que son en general bajos. En el partido de Lobería, por ejemplo, se registraban rindes de 6 a 20 qq/ha. Una de las causas fue la falta de precipitaciones, y la otra es que se observó un ataque bastante generalizado de la enfermedad Downy mildiu, o enanismo, en las primeras etapas del cultivo, aunque fue muy variable el porcentaje de plantas afectado en cada caso.
El cultivo de maíz es el más afectado por la falta de humedad, que coincidió con la etapa crítica de floración. En algunas localidades, la pérdida fue total, mientras que en algunos sectores las lluvias resultaron prácticamente normales, por ejemplo, en un radio de 30 km de la ciudad de Mar del Plata, y entre las localidades de Tandil y Azul sobre la Ruta 226.
En cuanto a la soja de primera, el cultivo se vio afectado en la floración y formación de vainas, con lo cual el rinde potencial fue afectado, en algunos casos en forma severa.
De cara a la próxima campaña de trigo, se observa un interés creciente en la demanda de campos para arrendamientos agrícolas que puede elevar los valores de arrendamiento. No debe perderse de vista el precio a futuro enero/ '04 del trigo, con un diferencial importante respecto del disponible (-11 u$s/t), y el hecho de que la agricultura es una inversión a cielo abierto, lo cual implica un gran riesgo. Habrá que evaluar para cada caso cuál es el precio de arrendamiento que permite obtener una rentabilidad razonable.
Dejá tu comentario