El uso de fertilizantes impulsa la productividad del trigo aunque se indica que aún puede expandirse su demanda.
El uso de fertilizantes en soja, maíz y trigo se multiplicó en la última década; sin embargo, la producción agrícola argentina presenta un desbalance de nutrientes que atenta contra la conservación del suelo y el rendimiento de los cultivos, advirtió un informe elaborado por expertos de entidades públicas y privadas.
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«En 1993, los productores de la región pampeana sólo fertilizaron 9% del área sembrada con soja, maíz y trigo, mientras que en 2005 la fertilización alcanzó a 60%, 95% y 93%, respectivamente, de la superficie ocupada por esos cultivos», señala el informe.
No obstante, una encuesta realizada por la consultora Icasa/Mora y Araujo para la Asociación Fertilizar, que agrupa a empresas y entidades de la producción interesadas en promover el «uso racional de nutrientes», indica que la aplicación de « fertilizantes en la región pampeana es deficiente».
La consulta, realizada entre 400 productores de todo el país, indicó que en el contexto nacional 27% de los productores de soja no utiliza fertilizantes en proporciones que ascienden a 74% en el centro de Córdoba, a 40% en el este de esa provincia, a 35% en el oeste de Buenos Aires y a 30% en el centro de Santa Fe.
La proporción de quienes no fertilizan cultivos de soja es de 22% en el sur de Santa Fe, 20% en Entre Ríos, 10% en el norte de Buenos Aires y 4% en el sudeste de esa provincia. Los mayores índices de fertilización se observan en maíz, con 86% del área sembrada; y trigo, 85%.
El informe señaló que en pasturas implantadas para ganado de leche y carne, incluidos maíces forrajeros, el uso de fertilizantes es de unos 38 kilogramos por hectárea, lo cual indica que «en la materiatodavía hay un largo camino por recorrer».
Según Fertilizar, en 2005 el sector agrícola demandó 2.645.749 toneladas de fertilizantes, de las cuales 1.184.577 correspondieron a nitrogenados; 1.123.942 a fosfatados y 337.230 al resto.
En comparación con 2004, se observa que el consumo de fosfatados aumentó en 7,83% debido al incremento de 5% en el área sembrada con soja sembrada, mientras que la demanda de nitrogenados cayó en 11% acompañando las bajas de 10% y de 20% en las superficies cubiertas con maíz y trigo, respectivamente.
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