Los vacunos sacados de las islas del Paraná, debido a la crecida del río, son trasladados a las banquinas de provincias como Chaco, Santa Fe y Corrientes. La imagen también se repite en Entre Ríos. Las familias hacen guardia para cuidar los animales. Duermen por turnos bajo un «bendito»; en este caso, gracias a una donación, es más «moderno» que el armado con el cuero de uno de los vacunos muertos. El traslado de animales se realiza desde hace más de dos meses, aunque ahora la situación empeoró. Los lotes son arreados en busca de mejores condiciones de pasto y salubridad, pero esto, a veces, no es posible. Preocupa la sanidad ganadera.
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