Brasil incorporó tecnología espacial y de informática para mejorar sus cultivos de soja y maíz, en una innovadora experiencia agrícola dirigida a aumentar la producción y reducir el uso de químicos, informaron investigadores.
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La llamada «agricultura de precisión» comenzó a ser aplicada en plantaciones experimentales del estado centro occidental de Mato Grosso, dijeron representantes de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).
El científico Ariovaldo Luchiari, de Embrapa, explicó que la tecnología usa información satelital del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) para determinar características del suelo donde se desarrollarán los cultivos.
La información del GPS se combina con la que recoge un sistema informatizado sobre el tipo de tierra y el clima para determinar cuánto abono y cuánto pesticida requiere determinado cultivo, señaló Luchiari.
Alianza
«Con esto logramos reducir el riesgo de contaminación por el uso de pesticidas y eliminar el desperdicio de abono», sostuvo Alberto Duque Portugal, presidente de Embrapa.
La agricultura de precisión fue introducida en Brasil como parte de una alianza con el Servicio de Investigación Agrícola (ARS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Científicos de ambos países iniciaron lunes en Brasil un taller de dos días para discutir la asociación entre las dos instituciones, dirigida a intercambiar experiencias entre las dos entidades estatales de investigación agrícola más grandes del mundo.
El mayor obstáculo para incorporar la agricultura de precisión es el precio, que oscilaría entre 12.000 y 15.000 dólares por año, inaccesible para la mayoría de los agricultores brasileños.
Accesible
Pero Luchiari explicó que la idea de la agencia estatal de investigación agrícola de Brasil es hacer la tecnología más accesible.
«La idea de Embrapa es hacer una transferencia más barata de la tecnología», indicó Luchiari. «Queremos adaptar la tecnología a la realidad de la producción brasileña.»
Los primeros pasos en ese sentido comenzaron a ser dados en fincas experimentales de Embrapa en Mato Grosso, una de las principales regiones productores de granos de Brasil, donde el sistema está siendo aplicado para medir sus resultados. «Esta tecnología va a servir para quien produce 12.000 kilos de maíz y quiere aumentar a 14.000, o el que produce 4.000 kilos de soja y quiere subir a 5.000», señaló el científico.
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