Las exportadores de «commodities» estamos condicionados a no poder fijar los precios. La imposibilidad del complejo de no poder manejar precios nos obliga a manejar costos. Al recibir la noticia de que se ha incrementado la garantía de calado de la hidrovía del río Paraná desde Puerto San Martín al mar en 2 pies, me motivó a buscar mayor información.
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Este aumento de calado significa que buques graneleros del tipo denominado Panamax podrían cargar 52 mil toneladas de harina de soja en sus 7 bodegas si tuviésemos 38 pies de calado disponible en nuestra vía navegable. Podemos, por tanto, calcular que hoy, manteniendo la paridad de condiciones, se podrán levantar unas 4.000 toneladas más por buque Panamax.
Pese a ello, pasar de 32 pies a 34 pies asegurados, en algunos momentos en que se pueda aprovechar la buena altura de aguas en el Paraná inferior, nos permitirá cargar los Panamax a 35-36 pies, coherentemente con lo disponible en la navegación de salida a través del Río de la Plata, utilizando 2 pies de marea por arriba del calado al cero garantizado. De esta manera saldrían casi llenos.
Es decir que en condiciones del río con alturas de agua superiores a 2,47 metros en la escala de Rosario, que son condiciones «80% normales» según los estudios previos a la licitación de la cual surgió esta obra, esos barcos podrán salir con 44-48 mil toneladas de carga desde Timbúes, Puerto San Martín, San Lorenzo, Rosario, Arroyo Seco, San Nicolás,Ramallo y San Pedro, donde está la mayor concentración de puertos agroexportadores, especialmente de los productos derivados de la cosecha argentina más importante, la soja.
En las condiciones actuales, cuando un Panamax parte de nuestro sistema con un vacío que debe llenar para optimizar el costo del viaje transatlántico, normalmente es desviado a puertos de Brasil, en los cuales levanta las 8-12.000 toneladas que le pueden faltar para completar sus bodegas por la limitación de profundidad que aún padece nuestra salida al mar.
Hoy ese buque está cotizándose en el mercado a una cifra cercana a los u$s 28.000 por día de empleo; o sea que si nos proponemos un viaje de Rosario a Rotterdam, podemos tener un costo de alquiler de buque de unos u$s 700.000, a los cuales deberemos sumar el costo del combustible más los gastos de la entrada desde Recalada hasta San Lorenzo y de regreso al mar, más otros gastos para el puerto de destino.
Ese desvío puede significar unos cuantos días de espera, plazo que, dada la frecuente congestión de los puertos brasileños, ha llegado a ser muy largo. Para nuestro anterior ejemplo tomemos apenas 10 días entre espera y operación, mas la «pro forma» de esa escala y las millas extra que debe navegar el barco por salirse del curso directo desde Recalada a Rotterdam. Esos 10 días serán unos u$s 280.000 extra que debemos agregar al costo del flete de los productos argentinos que lleva el Panamax en sus bodegas; esto representa no menos de u$s 6 por tonelada. Como dije antes: sólo por tiempos añadidos al viaje, sin agregar los demás costos.
Pese a ello, debemos ver la película y no quedarnos sólo en la foto, porque debemos considerar un logro haber alcanzado los 34 pies, en el camino para alcanzar la profundidad necesaria para poder despachar los Panamax con 38 o 40 pies que el llenado de sus bodegas demanda. Esta es la condición a la cual deberemos llegar, porque nos permitirá finalmente evitar la escala «de completamiento» en Brasil.
Recordemos que hace 11 años no había ningún calado garantizado y que se salía con el calado disponible: no había un dragado de profundizaciónni de mantenimiento.En esas condiciones sacábamos los barcos con mucha menos carga, a veces con menos de 25 pies, una catástrofe económica con la cual convivimos por muchísimo tiempo y que generó ineficiencias que pagó, desde aproximadamente 1920 hasta el 97, toda la producción de la zona Rosafé.
Han quedado demostrados los beneficios de la privatización de este servicio, que permitió llegar a un calado de 34 pies en estos pocos años, hecho que hay que celebrar. Pero hay que seguir en este camino para poder llegar a los 38 pies de calado asegurado, que nos va a permitir salir con la carga completo de los buques en viaje directo a nuestros mercados, sin tener que hacer escala para recarga en el Brasil, lo que representa un ahorro de 6 dólares por tonelada, que en un buque de 52.000 toneladas representan 312.000 dólares, cifra nada despreciable para seguir bajando el costo argentino del sector más competitivo del país.
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