En cambio, las haciendas faltas de calidad, cuya colocación resultó muy trabajosa por el exceso de oferta, registraron importantes quebrantos en sus valores.
Las vacas buenas y especiales, al igual que los toros, tuvieron variantes ínfimas en sus precios.
Las vacas destinadas a conserva y los novillos mestizos observaron bajas de entre 2 y 3 por ciento, siendo las más afectadas las vacas de consumo, con caídas de hasta 8 por ciento.
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