Si vemos comparativamente a lo operado el año anterior, los exportadores en su momento habían optado por la posición inversa, habiendo vendido bastante más que lo que habían comprado. En ese momento, se «jugaron» a que los precios iban a continuar igual o incluso que iban a bajar, cosa que ocurrió efectivamente.
Actualmente, los cultivos sufren, en su gran mayoría, estrés hídrico, con acartuchamiento de sus hojas y crecimiento lento y desparejo. Es bastante habitual ver lotes donde las plantas tienen diferentes alturas y evoluciones, con zonas raleadas. Para algunos técnicos, el hecho de que se produzcan precipitaciones a partir de este momento no garantiza ni asegura que muchos cultivos cambien su evolución y mejoren de aquí a la cosecha. Habrá que esperar el preciso momento en que las cosechadoras empiecen a realizar su trabajo. Recién entonces se sabrá la verdad.
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