La ganadería se encuentra en una encrucijada: medidas que se toman, marchas atrás y otras nuevas decisiones que no permiten previsibilidad en el negocio ganadero.
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El gobierno, en lugar de aceitar mecanismos y aumentar posibilidades, intenta triplicar las retenciones a las exportaciones de carnes frescas y congeladas, dándole la razón a María Elena.
Es inaudito tener a la carne vacuna como caballito de batalla, por ello propiciamos una dieta equilibrada. Evidentemente en ella queremos a la carne vacuna pero no a costilla del subsidio permanente de la producción, sino a través de planes de desarrollo donde se piense a mediano y largo plazo, o al menos con proyecciones a dos años, que es lo que se tarda desde la concepción al plato en un sistema ultraeficiente, amén de restricciones a la faena y compañía. Este punto no puede ser obviado. Si una medida no fue feliz hay que sacarla y no prorrogarla en el tiempo.
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