12 de mayo 2006 - 00:00

"No hay cultivo rentable en principales regiones"

Juan Martín Rebolini
Juan Martín Rebolini
«Los reclamos del empresariado argentino para mejorar el ambiente de los negocios está creciendo, aunque aún se manifiesta con timidez y no abiertamente. La mayor preocupación actual es la creciente injerencia del gobierno en la economía, tanto controlando precios, costos de las empresas y hasta presionando con inspecciones impositivas para quienes no cumplen con sus regulaciones.» Los conceptos pertenecen a un análisis de la consultora Agropuerto, que preside Juan Martín Rebolini, que también destacó otros aspectos de importancia:

  • No sólo el gobierno incumplió con reducir el peso mínimo de faena que se había bajado, sino con liberar las exportaciones de carne (inclusive en forma ilegal está deteniendo en el puerto embarques que por las mismas resoluciones del Ejecutivo no han sido limitados), y se extendieron los controles de precios a categorías que no estaban acordadas e inclusive pasaron a ser precios máximos en la práctica y no sugeridos.

  • Traumático  

  • Todas estas regulaciones y subsidios cruzados están generando una mala asignación de recursos, y la historia argentina ha mostrado que las correcciones siempre llegan y han sido traumáticas.

  • Al mismo tiempo que se afianza la perspectiva de una reducción significativa en las intenciones de siembra para la próxima campaña '06/07, suben el tono y las demostraciones de reclamos de los agricultores en Brasil.

  • Si bien los principales reclamos están dirigidos a los precios de los granos en el mercado interno de Brasil, y a la inacción del gobierno para elevarlos, la realidad muestra que las cotizaciones en dólares están en sus promedios históricos o por encima de la media en gran parte de los productos.

  • Cambio y tasas

  • La mayoría de los productores piensa en términos de reales, y están cayendo en la cuenta de que las variables que afectan su rentabilidad son el tipo de cambio artificialmente fortalecido y una tasa de interés en términos reales que encabeza el ranking a nivel mundial.

  • La valorización del tipo de cambio se ha producido por el ingreso de capitales especulativos alentados por una muy elevada tasa de interés. La pérdida de rentabilidad se ha generado por el aumento del costo de bienes no transables, como fletes internos, salarios, servicios que cotizan en reales.

  • Inclusive para el costo de los insumos transables, que se debería haber beneficiado por la baja del precio del dólar, esta baja se ha visto morigerada por el aumento de los costos de transacción, principalmente logística.

  • La agricultura brasileña evidenció un fuerte impulso luego de acomodarse a los precios relativos que se establecieron tras la devaluación de 1999, pero está enfrentando una situación de ajuste demasiado acelerado en los últimos tres años.

  • El tipo de cambio subió de 1 a 1 para 4 R$/u$s entre 1999 y 2003, para caer debajo de 2,10 R$/u$s esta última semana. Los productores medios y grandes fueron los responsables de la expansión de la agriculturabrasileña, en especial en el centro oeste desde 2000 a 2004. Esta expansión se vio motorizada por créditos subsidiados que alentaron la inversión.

  • El cambio drástico de las reglas de juego está generando una situación en la cual no hay cultivo que sea rentable no sólo en el centro oeste sino también en el sur y el este del país, a pocos kilómetros de los puertos, inclusive sin considerar endeudamiento.

  • El financiamiento del Banco do Brasil con tasas controladasde 8,75% cubre entre 10% y 20% de los costos de un productor mediano, otro 20% lo puede financiar en el mismo banco pero con tasas de 15% a 18%, y otro 20% a 30% con recursos de proveedores de insumos a tasas de 2,5% a 3% mensual, y en el mejor de los casos un 30% a 40% de capital propio. La deuda se está tornando impagable.

  • El sector agropecuario debe anticiparse a una previsible crisis energética y aumento de costos de producción y de transporte en los próximos años. La inversión en producción de biodiésel y etanol sería una de las alternativas, aunque también debemos analizar proyectos de biomasa y eólicos como está desarrollando Europa (vimos en la gira en la UE-25 el año pasado cómo los agricultores utilizan trigo y reservas forrajeras para producir gas y aumentan sensiblemente sus ingresos).
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