El Gobierno subiría en los próximos tres meses al 10% la proporción de biodiésel usada en la mezcla con gasoil, dijo el presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Fernando Peláez, en declaraciones a la agencia Reuters. La medida servirá para compensar el anuncio de España de limitar la compra como represalia por la expropiación de YPF.
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"En los próximos tres meses (el cupo de mezcla) ya va a estar más o menos en el 10 por ciento -desde el 7 por ciento actual-, es una cosa que estimamos todos", dijo Peláez. El incremento, ya previsto por ley, se podría dar de forma escalonada.
España, el principal importador de biodiésel argentino, limitará sus compras del producto como represalia por la decisión del Gobierno de expropiar la mayoría de las acciones del grupo energético español Repsol en la petrolera local YPF.
Las exportaciones de biodiésel de Argentina crecieron un 44% interanual en el primer trimestre del 2012, a u$s 554 millones. El país es el mayor proveedor internacional del biocombustible.
El sector de los combustibles "verdes" despegó durante los últimos años en Argentina, de la mano de una legislación favorable y de fuertes inversiones en nuevas plantas, en especial de biodiésel, que es elaborado casi en su totalidad a partir de aceite de soja, el cultivo estrella del país.
De esta forma, el sobrante por el freno a las ventas de biocombustibles a España, que implican pérdidas por u$s 1.000 millones, sería absorbido para la mezcla y el Gobierno podría reducir las importaciones de gasoil.
"No hay una resolución todavía emitida por parte de la Secretaría de Energía, pero seguramente es lo que va a ocurrir", señaló el titular de Carbio. Las exportaciones de biodiésel que Argentina dejaría de embarcar hacia España rondarían las 400.000 toneladas, una cifra similar al volumen del biocombustible que el nuevo corte demandaría para el mercado interno, dijo Peláez.
De todos modos, la producción de biodiésel de Argentina rondaría entre los 2,8 y los 3 millones de toneladas en el 2012, desde los 2,4 millones elaborados el año pasado, según Carbio, lo que dejaría un excedente cercano a las 600.000 toneladas.
"La demanda local alcanzaría (a cubrir las mermas por España) y, por otro lado, se está evaluando además hacer un aumento en la mezcla de biodiésel, de hasta 20 por ciento, para centrales térmicas, el transporte público y maquinaria rural", lo que podría aumentar en hasta 600.000 toneladas el consumo doméstico del producto, afirmó el presidente de la entidad.
Peláez señaló que las exportaciones de biodiésel del país se mantendrían en 1,6 millones de toneladas en el 2012, sin cambios con respecto al 2011, a pesar de la represalia de España, que hasta el estallido del conflicto adquiría más de la mitad de las ventas argentinas.
Sin embargo, ante el aumento previsto en la producción del biocombustible, la participación de las exportaciones en las ventas totales del producto caerá.
"Coyunturalmente, cuando un país al cual se exportaba mucho deja de importar, se produce una baja. Pero, salvo que caiga la demanda global de biocombustibles, a la larga no hay muchos países que puedan abastecer la demanda mundial de biodiésel como Argentina", dijo Peláez.
Argentina es, además del principal proveedor mundial de biodiésel, el primer exportador global de aceite de soja -insumo con el que elabora la totalidad de su biodiésel- y el tercero del poroto de la oleaginosa.
"La decisión de España es una medida que más que afectar a la industria del biodiésel local va a afectar al consumidor español, porque van a terminar comprando biodiésel a un precio más alto. La protección que están haciendo es de una industria que es netamente ineficiente", señaló el presidente de Carbio.
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