París (AFP) - El apoyo público a los agricultores de los países en desarrollo como Brasil aumenta, pero sigue siendo inferior al proteccionismo de los países industrializados y no da los frutos esperados, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que recomendó a estos países que diversifiquen sus fuentes de ingresos.
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En un informe consagrado al panorama de la agricultura en ocho países que no son miembros de la OCDE, la entidad recordó que los ingresos vinculados a las subvenciones públicas representan en estos Estados «menos de la mitad» de la cantidad registrada dentro de los países miembros, que se situó en 30%.
«No obstante, el apoyo público a la agricultura progresa en estos Estados gracias a una presión creciente sobre los agricultores en un mercado mundial cada día más competitivo», declaró la OCDE.
En el caso de Brasil, la organización subraya que los intercambios agrícolas registran una expansión superior a la de cualquier otro país en desarrollo: crecieron 13,5% en 2005, representan 37% de las exportaciones nacionales y 87% del excedente comercial.
Por otra parte, los nuevos programas del país sudamericano en favor de los biocarburantes ofrecen incentivos comerciales a las pequeñas explotaciones agrícolas.
Además de Brasil, en este informe son estudiados los casos de Sudáfrica, China e India, y de cuatro economías ex planificadas: Bulgaria, Rumania, Rusia y Ucrania.
Estos ocho países representan un tercio de la producción agrícola mundial y producen 40% de los cereales y la carne y la mitad de las frutas y verduras del planeta.
Salvo Brasil y Sudáfrica, los seis países restantes han visto cómo el porcentaje correspondiente a la agricultura en su Producto Interior Bruto (PIB) disminuyó entre 1990 y 2005, en beneficio de los sectores industrial y de servicios.
Según la OCDE, el apoyo gubernamental a estos agricultores aumentó gracias a un contexto económico dinámico que «permitió a las autoridades realizar transferencias de fondos más importantes hacia el sector agrícola» e hizo que los consumidores acepten de buen grado la subida del precio de la cesta de la compra.
Sin embargo, la organización critica la ineficacia de este aumento de las ayudas públicas, que no se dirigieron a la investigación, la formación o la mejora de las infraestructuras.
Frente a los desafíos comunes de estos países tales como la lucha contra la pobreza, la seguridad alimentaria o la adaptación de los agricultores a la competencia internacional, la OCDE recomienda que se « diversifiquen las fuentes de ingresos de las poblaciones rurales, sobre todo del sector de la agricultura de subsistencia».
«La mejora de los servicios de educación y salud y la reforma de los derechos de propiedad y los deberes fiscales alentarían esta diversificación y reducirían la dependencia de estas personas de sus actividades agrícolas», estima la organización.
La OCDE, que está integrada por 30 Estados miembros, decidirá en los próximos meses si Brasil puede iniciar el proceso de adhesión al bloque, como pretende su secretario general, el mexicano Angel Gurría.
Hasta el momento, México es el único país latinoamericano miembro de la entidad.
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