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La prohibición rusa entrará en vigor a partir del 10 de marzo, aseguró ayer el viceministro de Agricultura, Serguei Dankvert, citado por la agencia financiera Prime-Tass.
«No hay una relación directa con la intención de Rusia de prohibir la importación de pollos estadounidenses. No hay ninguna guerra comercial entre Rusia y Estados Unidos», señaló el primer ministro ruso, Mijail Kasyanov, en relación con la decisión de su socio comercial de aplicar aranceles de hasta 30% sobre el acero importado de otros países, entre ellos, Rusia. Ese país representa el mayor mercado mundial para la industria avícola estadounidense. Anualmente, importa un millón de toneladas de carne avícola, principalmente pollos y pavo, según cifras de 2001. En comparación con los 300 a 400 millones de dólares de pérdidas que podría sufrir la industria del acero rusa por las medidas estadounidenses, el sector avícola de este país podría a su vez perder ventas por valor de 600 a 800 millones de dólares anuales en Rusia, según las cifras oficiales divulgadas en Moscú por un especialista estadounidense del sector, Albert Davleyev.
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