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8 de marzo 2002 - 00:00

Retenciones: una vuelta al pasado

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Todos somos conscientes de la desesperada situación que atraviesan millones de argentinos y desde ya, tanto desde el gobierno como desde el sector privado debemos luchar con todas nuestras capacidades para resolver el conflicto social; pero frente a esta realidad, pensar en retenciones a las exportaciones para seguir financiando un gasto público desbordado, o para afrontar los casi 10.000 millones de pesos de deuda de las 4 provincias pampeanas (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa) o los 1.800 millones de déficit fiscal que dichas provincias llevan acumulados a setiembre de 2001 no parece ser una alternativa seria.


El sector agropecuario y agroindustrial en la Argentina a partir de 1991, con estabilidad económica y recibiendo precios internacionales por sus productos sólo para granos, oleaginosas y subproductos, pasó de una producción de 40 millones de toneladas a las casi 70 millones que se alcanzarán este año. Si bien aumentó la superficie sembrada en dicho período, la mejora en los rendimientos fue el principal responsable de dicho crecimiento, y ello fue posible gracias al incremento notable de la tecnología aplicada por el productor.

En 1990 se utilizaron 300 mil toneladas de fertilizantes frente a 1.785.000 toneladas del año 2000, el mercado de agroquímicos y semillas pasó de 860 millones de dólares a casi 1.400 millones en el mismo período, y la utilización de siembra directa creció de 500 mil hectáreas en 1991 a 11.600.000 hectáreas en 2000/ 2001, según datos de la Secretaría de Agricultura, la ACTA y Aapresid.


Este fenomenal crecimiento de la producción granaria fue consecuencia de un marco económico estable y un notable incremento de la tecnología. Llevado a números, la producción de granos y subproductos le aportó al país algo más de 7.500 millones de dólares como valor de sus exportaciones en 2000/'01, y las proyecciones de la actual campaña indican valores cercanos a los 8.600 millones de dólares, lo que implica un incremento de 91% frente a los 4.500 millones de dólares exportados en 1991 por el sector granario.

El campo realizó en la última década enormes sacrificios para adaptarse a las reglas de juego, incorporar tecnología, reconvertirse y superar récords de cosecha que generaron mayores ingresos para el país. Los productores agropecuarios argentinos compiten día a día con otros productores que reciben subsidios (como pasa con la mayoría de nuestros competidores); no pueden competir, además, con las ineficacias internas del país. El sector ya ha demostrado que con las herramientas adecuadas, responde más que con creces; no se merece volver al pasado que tanto le costó superar.

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