El mercado concentra su atención en el próximo informe de siembra en los EE.UU. que el Departamento de Agricultura de ese país (USDA) revelará el 30 de marzo, y que nos dará una idea aproximada acerca de la decisión que tomarán los farmers en la próxima temporada.
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La relación de precios entre la soja y el maíz en el lapso que medie hasta el día del informe resulta vital, ya que la sintonía fina de esta decisión depende en gran medida de las cotizaciones que se registren en el curso del próximo mes.
Existen algunas preocupaciones acerca de la suba que experimentan los insumos necesarios para implantar maíz, factor que también puede incidir en la decisión de siembra de la próxima temporada. Escuchamos muchas voces que dan cuenta de un fuerte vuelco hacia la siembra de maíz en detrimento de la soja y alguna opinión aislada, aunque varias veces infalible, que nos sugiere que el cambio no resultará ser tan dramático como se espera. La última palabra la tendrá, en definitiva, el informe de fin del mes próximo.
Precios
La soja pudo conquistar los precios más altos del contrato en estos últimos días, que además coinciden con los mejores niveles observados en el curso de los últimos dos años y medio. Esta mejora en las cotizaciones alcanzó sustento, básicamente por algunos de estos factores:
La posibilidad cierta de una caída de área en la próxima campaña por un cambio de intención de siembra hacia el maíz.
Problemas de pérdidas rendimiento y problemas de calidad en algunos plantíos en los estados brasileños de Mato Grosso y Goias. Aquí, el exceso de humedad amenaza con desarrollar más focos de roya. Las proyecciones privadas para esta campaña oscilan entre los 56,3 a 57,5 millones de toneladas y el USDA mantiene su estimación de 56 millones.
También analistas de la talla de Anne Frick sugieren que este año la cosecha de Brasil no podrá superar los 56 millones de toneladas por culpa del exceso de humedad.
La lectura técnica de los gráficos de soja, producto que logró penetrar los altos alcanzados en junio de 2005.
La importante baja del dólar contra el resto de las monedas, que registró niveles no vistos desde el 4 de enero del presente año.
El informe anual del USDA sobre las perspectivas de la próxima década que anunció que el escenario productivo de soja en el curso de este período no superará los 86,8 millones de toneladas, volumen logrado en 2006.
La fuerte y activa participación de los fondos de materias primas que, al igual que en las plazas de maíz y trigo, acaparan una importante cantidad de contratos comprados.
El mercado local de trigo viejo, mientras tanto, continúa flojo, más allá de la mejora experimentada en Chicago y Kansas en esta semana.
Los grandes importadores no se resignan a pagar precios altos por este cereal y la ex URSS ha entrado al mercado con descuentos respecto del de otros orígenes. Hay posibilidades que las cotizaciones de Chicago y Kansas incrementen aun más sus volatilidades, aunque habrá que esperar a que el trigo de invierno de los E.UU. se acerque a la etapa en que deja de hibernar. Aunque ha habido algunos temores a que el trigo blando de invierno haya sufrido algún daño como consecuencia de las extremas temperaturas reinantes en el Medio Oeste, estas pérdidas resultan muy difíciles de cuantificar a esta altura.
En el escenario mundial, los productores respondieron a las mejores cotizaciones del año anterior con siembras abultadas. Una corriente de El Niño más débil podría restaurar el nivel de humedad necesario en Australia para que la producción alcance niveles aceptables. La producción en este país se redujo a la mitad en el ciclo 2006/07 por culpa de la sequía.
En general, se aguarda que la producción mundial de este nuevo ciclo 2007/08 supere al anterior y las cotizaciones sufran una ligera declinación por esta circunstancia. De todos modos, las bajas podrían ser limitadas, por las magras existencias iniciales y el alto uso proyectado, lo que mantendrá los stocks finales de trigo a niveles muy bajos en comparación con otras décadas.
Retener trigo a la espera de un repunte en las cotizaciones internacionales parece ser hoy una jugada arriesgada. Es cierto que los precios locales no han logrado cotizar en paridad con los precios FOB en los últimos meses, pero a partir del mes de julio, la amenaza de contar con disponibilidades adecuadas en el Hemisferio Norte actúa hoy como una verdadera espada de Damocles. Hasta EE.UU. proyecta dificultades en la colocación de su próxima cosecha a buenos precios, con la fuerte competencia del trigo originado en Europa del Este y en la región del mar Negro.
La buena noticia para este cultivo es la proyección que el USDA estima para uso forrajero, situación que parecería no modificarse en el curso de las próximas campañas si continúa creciendo el consumo de maíz.
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