Es posible que la actual tendencia de precios de la soja, iniciada
por el auge del biodiésel, continúe este año.
Las cotizaciones de soja para posición cercana en la plaza de Chicago testearon recientemente los niveles más altos desde julio de 2004, cuando el mercado se encontraba declinando, luego de haber registrado sus máximos en abril. La actual tendencia de precios, iniciada por el auge del biodiésel, los fondos de materias primas y la relativa debilidad del dólar, es posible que continúe en el curso del verano boreal, hasta que se puedan definir los rendimientos que se obtendrán en los EE.UU.
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En años en los cuales se implanta menos soja que en otras campañas -como es el caso de esta campaña en los EE.UU.- hay una tendencia a adelantar la época del habitual «mercado climático» y a exacerbar la tendencia ascendente en caso de verse amenazados los rendimientos potenciales.
La analista de soja de Prudencial Finantial, Anne Frick, señala que las subas en promedio en épocas de « rallies» climáticos en los últimos 30 años para la posición de entrega en noviembre de Chicago (correspondiente a la nueva cosecha) fueron de 20%, a partir de los mínimos. La mejora fue en cambio de 23% cuando la intención de siembra era menor que la del año anterior, como es el caso de esta temporada. Tomando esta idea y aplicándola a esta campaña, la analista señala que sería factible alcanzar así cotizaciones de soja noviembre del orden de los u$s 9,24 (u$s 339 por tonelada). Esta posición concluyó la semana en u$s 8,47 por bushel (o u$s 311,20 por tonelada).
Dependencia
La especialista consigna que esta circunstancia dependerá obviamente de la marcha de un clima poco benigno para el desarrollo de los cultivos, algo que por el momento no se observa.
Entre las principales causas de la firmeza de este mercado, se podrían señalar las siguientes:
La casi inevitable reducción de los stocks finales en los EE.UU. en las próximas dos temporadas, ante el importante auge del maíz.
La necesidad de estimular con buenas cotizaciones las siembras sudamericanas.
Las importantes compras por parte de China, país que a partir de la paulatina revalorización de su moneda obtendrá un mejor poder de compra de materias primas, cuyas cotizaciones están expresadas en dólares.
El crecimiento en las economías de China e India. . La sequía que se evidencia en varias regiones de Europa, que ya ha venido incrementando las cotizaciones internacionales del trigo, y generan dudas en relación a la próxima campaña de oleaginosas en esa región.
La renovada firmeza en las cotizaciones del petróleo y sus derivados.
La debilidad del dólar en relación con el resto de las monedas, no obstante la mejora evidenciada en el curso del último mes.
El movimiento de dinero especulativo a los mercados de materias primas en general y al de los mercados agrícolas en particular.
El calendario indica que nos encontramos inmersos en pleno mercado climático, la época de mayor dispersión en las cotizaciones. Aunque la situación meteorológica en los EE.UU. resulta hoy aceptable -salvo algún déficit de lluvias en la región del Delta-, el mercado se encuentra inquieto por la creciente sequía en Ucrania y algunas regiones de Europa Central.
Aún dentro de un contexto alcista para este cultivo en el corto y mediano plazo, cabría consignar algunas consideraciones que podrían resultar negativas para los precios mas adelante:
La posibilidad que los EE.UU. logren rendimientos extraordinarios en el curso de esta campaña.
La posibilidad que el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) libere tierras del programa de conservación de tierras (CRP) sin penalidades, y a tiempo de incorporarse en la campaña próxima.
La eventualidad de nuevas subas significativas en los fletes de ultramar, dañando el actual contexto comercial.
En el muy largo plazo, los cambios de políticas en los EE.UU. o Europa en relación con los biocombustibles.
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