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24 de enero 2005 - 00:00

Un escenario diferente del que se vivía hace un año

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A partir del tercer trimestre de 2004, la situación del mercado tuvo un giro inesperado y, desde el default chino, las cotizaciones se desplomaron casi sin pausa hasta la actualidad. La recomposición en las producciones globales y la retracción en el nivel real de demanda han generado un clima complicado, con precios que -en dólares constantes-perforaron los bajos niveles alcanzados seis años atrás en el mercado internacional.

La esperanza que sustenta un clima más benigno para las cotizaciones radica en
Indudablemente, la situación ha variado sustancialmente y aquellos que sigan aferrados a las estrategias desplegadas en las últimas tres campañas -en la que toda postergación en la decisión de venta era una buena alternativa-se equivocarán.

Entramos en una fase en la cual los mercados de futuros vuelven a ocupar un rol fundamental. Ellos deben ser hoy la herramienta más valiosa para el productor, que sigue teniendo un grado de eficiencia productiva excelente, y que nada tiene que envidiarles a sus pares de países centrales, aunque aquellos cuentan con una red de contención que les aseguran adecuados umbrales de rentabilidad. Para los productores locales, las cotizaciones de los mercados de futuro son el barómetro que mide el grado de rentabilidad a obtener y, por lo tanto, su frecuente utilización resulta hoy imperiosa y necesaria.

En maíz, no solamente creció la producción norteamericana, sino que además decreció el consumo proyectado, y como consecuencia de ambas cosas, los stocks finales crecen a casi 50 millones de toneladas, una figura casi impensada hace doce meses, cuando esta proyección apenas llegaba a la mitad. El uso total deberá permanecer alto para impedir que las existencias finales crezcan aun más en los sucesivos informes.

En el escenario mundial, los stocks finales del ciclo 2004/ '05 se ubicarían en 115 mill./t, el primer crecimiento con respecto al ciclo anterior, luego de cinco campañas.

Aún bajo estas circunstancias, es probable que en los EE.UU. vuelva a crecer el área cubierta con maíz, por razones de rotación, mayores costos de explotación en soja como consecuencia de la prevención contra la roya, y por la buena experiencia -en términos de rendimientos que tuvo el cultivo en este ciclo.

Para un país como el nuestro, que despacha exclusivamente desde el Atlántico, los fletes internacionales impiden llegar a destino con maíz, de modo competitivo. Hoy, la mercadería que «viaja» cuesta tanto como el flete que la traslada.


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