Los hinchas de San Lorenzo se acercaron masivamente al Gran Estadio de Marrakech y brindaron ambiente al partido del tercer puesto entre Cruz Azul de México y Auckland City de Nueva Zelanda, antes de jugar la final del Mundial de Clubes FIFA 2014 que terminó ganando el Real Madrid de España por 2-0.
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Unas cuatro horas antes del inicio del partido, una extensa caravana de ómnibus, vans, taxis y remises repletos de "cuervos" ascendía desde la ciudad de Marrakech por la ruta rumbo a Casablanca camino al estadio.
A falta de una hora y media para el pitazo inicial del árbitro guatemalteco Walter López Castellanos, al menos ocho mil simpatizantes de San Lorenzo, ubicados sobre las dos plateas laterales, alentaban al equipo durante el juego entre mexicanos y neocelandeses.
La dirigencia del club esperaba unos 12.000 fanáticos para la final ante Real Madrid de España, cuyas entradas se vendieron entre 40 y 120 dólares.
Por su parte, unos 3.500 españoles tenían previsto acompañar al conjunto de Madrid, que además tuvo el unánime apoyo del público marroquí.
Pero también el barrio los compañó, porque Boedo se tiñó de azul y rojo desde temprano. Los bares optaron por poner en sus televisores el gran encuentro, y rápidamente se llenaron de gente, tanto afuera como dentro.
Una vez consumada la derrota, cientos de hinchas se concentraron en la mítica esquina tanguera, San Juan y Boedo, con camisetas, gorros y banderas de San Lorenzo. Porque pese a perder, la pasión no mermó y la ilusión dio lugar al agradecimiento por el gran año del club.
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