Los hinchas "sabaleros" cada vez se muestran más desilusionados con la realidad del club.
Aquel 16 de julio de 2011, pese a la derrota y eliminación Argentina en manos de Uruguay en la Copa América, Colón y la gestión de Germán Lerche llegaban a su punto más alto.
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La visita de la Selección en un partido tan importante y frente a un rival emblemático fue motivo de orgullo no solo en la institución sino que además en toda la ciudad de Santa Fe. Por aquel entonces, Colón era nombrado como el club modelo.
Lerche asumió la presidencia en 2006 y comenzó la consolidación del club luego de la inundación que azotó la ciudad en 2003 y dejó prácticamente destruidas las instalaciones. De a poco, el club se fue rearmando y Lerche llegó en 2006 como la joven promesa que ayudaría a Colón a dar el salto grande.
Primero fue la reestructuración del Brigadier Estanislao López. El estadio se modernizó y, si bien los equipos no lograban pelear campeonatos hasta el final, siempre comenzaban la temporada como uno de los candidatos. El club parecía vivir en armonía y estabilidad económica.
Hasta que llegó 2011 y con la confirmación de la sede de Copa América se tocó el techo. A Lerche se lo veía cada vez más cercano al presidente de AFA, Julio Grondona, y hasta recibió un importante cargo en la organización del certamen intercontinental como director de Selecciones Nacionales.
Ya en 2012, con el equipo clasificado a la Copa Sudamericana, Lerche comenzó a ser nombrado como uno de los posibles sucesores de Grondona al frente de la AFA. El titular de Colón contaba con el aval y protección del vicepresidente de la FIFA. Todo era color de rosas en Santa Fe, o al menos eso parecía.
En 2013 el club "Sabalero" contó con otro hito en la historia del fútbol. Como seguía siendo el club a imitar, hizo los deberes e instaló, con una millonada invertida, todos los accesos para utilizar la novedosa AFA Plus. El 22 de septiembre tuvo su debut y despedida en el fútbol argentino en el partido ante San Lorenzo.
A partir de ese momento, la realidad de Colón comenzó a cambiar, o descascararse. El equipo no encontró el rumbo y empezó a perder puntos hasta llegar a una situación compleja con el promedio. Los jugadores comenzaron con los reclamos de deudas, que el lunes se dio a conocer llegan a hasta siete meses de atraso, y la situación se tornó insostenible.
Lerche pidió licencia para tratar de descomprimir la situación, que explotó unas semanas después. Primero con la quita de seis puntos por parte de la AFA, a pedido de la FIFA, gracias a una deuda que Colón mantiene con el Atlante de México por el pase de Juan Carlos Falcón en 2007. Fue la primera vez que se le descontaron puntos a un equipo argentino por orden de la casa madre del fútbol mundial.
El punto más álgido de la crisis ocurrió el último lunes, cuando los futbolistas profesionales decidieron no presentarse al duelo con Atlético de Rafaela y podrían ser sancionados con la quita de otros tres puntos y una multa económica.
Esto llevó a la renuncia de Lerche y la olla se destapó. La entidad tiene un total de 600 cheques rechazados, entre agosto y noviembre, por falta de fondos, que suman un total de 10 millones de pesos de deuda con el plantel y los empleados del club, según afirmó el secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi.
El futuro de Colón es incierto y algunos hablan de una posible desafiliación. Lo cierto es que el clima está enrarecido con los hinchas insultando a los jugadores y pidiendo la cabeza de los dirigentes, que piensan en la posibilidad de adelantar las elecciones.
En poco más de dos años, el club del interior que era modelo y ejemplo para muchos, dejó de ser tal y su realidad tuvo un giro de 180 grados. Además, el dirigente que sería la sucesión del modelo Grondona quedó solo y desamparado. Historias de fidelidades y traiciones, de espejismos y realidades. Situaciones que regala un fútbol argentino herido de muerte.
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