Corrían 30 segundos del segundo Superclásico copero y Boca ya contaba con la posibilidad de ponerse en ventaja, a sabiendas que el gol visitante obligaba a River a marcar por duplicado para clasificar.
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Allí fue Emanuel Gigliotti a hacerse cargo de la infantil falta que Ricardo Rojas le cometió a César Meli. El mediocampisto de Boca sorprendió al de River, lo presionó de espaldas, le "pellizcó" la pelota y cuando éste quiso rechazar no vio a su rival y le pegó una patada.
El goleador se tomó su tiempo para ejecutar el penal, pero su remate su débil y casi al medio del arco. Barovero adivinó su intención y rechazó la pelota, generando la ovación de todo el Monumental, en una acción que cambió las acciones del partido desde ese entonces.
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