La Ferrari de
Kimi Raikkonen
recibe la
bandera a
cuadros. El
finlandés ganó
la carrera en
Montmeló y
lidera el campeonato
de
Fórmula Uno
con nueve
puntos de
ventaja sobre el
inglés de
McLaren Lewis
Hamilton.
Ferrari dominó de punta a punta el Gran Premio de España, con un categórico uno-dos de Kimi Raikkonen y Felipe Massa, seguidos de Lewis Hamilton, de McLaren, cuyo compañero Heikki Kovalainen salió ileso de un accidente impresionante, ante 132.000 espectadores en Montmeló.
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«Podría haber ganado de modo todavía más amplio», afirmó Raikkonen, autor de la pole position, vuelta más rápida y triunfo en el circuito catalán, cuyos aficionados se frustraron por el abandono de Fernando Alonso (Renault), quien había ilusionado al largar en segundo lugar, pero rompió motor cuando iba quinto.
Raikkonen, campeón mundial en 2007, estiró a nueve puntos su ventaja como líder de 2008 ante Lewis (29 contra 20), tras darle a Ferrari su segundo doblete consecutivo, pues la escudería roja también dominó en Bahrein, aunque con puestos invertidos, y por sexta vez desde que el finlandés y Massa corren juntos. Ferrari dominó así del principio al final el primer GP europeo, señalado como el verdadero comienzo de la temporada por los especialistas, que atribuyen el dominio de la escudería italiana a una nueva trompa diseñada por el griego Nikolaos Tombazis y que le permite ganar entre tres y cuatro décimos de segundo por vuelta.
La marcha firme de Raikkonen sólo sufrió por los dos ingresos del safety car, el primero en el giro inicial tras un toque violento entre Sebastiaen Vettel y Adrian Sutil, y el segundo en el 22, por el despiste de Kovalainen, quien rompió el neumático anterior izquierdo, dañó la suspensión y chocó casi frontalmente contra las barreras de protección de la curva Caimsa, cuando iba sexto y a 220 km por hora.
Se temió primero que Kovalainen hubiese sufrido serios daños en la cabeza y en el cuello, pues parecía semiinconsciente cuando se demoraba la remoción de su McLaren, pero cuando fue llevado en camilla a la sala médica saludó levemente con su mano izquierda alzada y ello alivió a la multitud.
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