Horacio Zeballos y su vida en el tenis: "Es bravo ser padre y entrenador, hay que llevarlo con mucho cuidado"
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Horacio Zeballos padre.
Y de inmediato, soltó una reflexión en tiempos en que los padres no siempre suelen esperan la evolución deportiva de sus hijos: "Es bravo ser padre y entrenador. Hay que llevarlo con mucho cuidado, haciendo algo muy distendido, que sea como un juego cuando son chicos, y cuando son grandes hay que demostrarles que si quieren llegar hay que sacrificarse, pero dándole la opción".
Así como Zeballos viajó a San Juan para ver el regreso de su hijo a la Copa Davis, en la previa había estado en EEUU para ver el ATP 250 de Winston-Salem. Aseguró que es "lindo y gratificante" viajar con el mayor de la familia, pero también tiene que cumplir con las obligaciones: las clases, los chicos, el día a día en su club.
"En enero vamos a cumplir 35 años. Creo que es porque nos gusta mucho. A veces hablamos con mi socio y decimos 'qué barbaridad, cuántos se invirtió en esto'. El club es difícil mantenerlo como está la situación, son muchos costos. Pero es lo que se disfruta, me gusta mucho la docencia, en todos los niveles. Hemos tenidos momentos difíciles, pero siempre hemos tenido muchos chicos, lo hemos podido mantener", indicó, casi en forma de balance de estas décadas, Horacio padre.
Aunque en el tenis el concepto es diferente, la esencia del club de barrio sigue vigente en el sentido de ir varios días a la semana, reunirse con compañeros, mantener la costumbre. Lo que en muchos lugares van desapareciendo, en otros todavía subsiste. "En Mar del Plata hay, pocos pero hay. La situación nos pega igual, y para el tenis se hace más difícil con el tema del dólar", analizó.
Para Zeballos no todo es enseñar a empuñar una raqueta o realizar determinados desplazamientos. Proyectar un jugador también implica aconsejarlos a elegir un camino correcto. "Lo ideal es terminar la secundaria, sí o sí", pidió, para luego recomendar una posibilidad ante las dificultades económicas que imposibilitan los desarrollos deportivos.
"Les aconsejo aprovechar la posibilidad de meterse en la universidad de EEUU, donde se hace mucho deporte. Allá necesitan y captan jugadores, los que juegan bien los becan, si juegan más o menos les dan un porcentaje. Hay distintos niveles y es más fácil para todos", comentó.
"Estudiás, competís, jugás en canchas rápidas, aprendés otro idioma, y te quedan unos años más para seguir formándote. Cuando te recibís, a los 22, 23 años, estás en condiciones de entrar al circuito. A esa edad estás más fuerte. Si empezás a competir después de la secundaria, te agarra uno de esa edad y te mata. Hoy la vida del tenista se extendió. No hay que apurarse", sugirió Zeballos, antes de reencontrarse con su hijo. Ambos se fueron felices, por el regreso, el triunfo, y la unión que les sigue dando el tenis.




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