Josep Guardiola vivió el partido entre Bayern Munich y Schalke 04 de una manera muy especial. Mucho más enérgico que de costumbre, quizás por venir de la primera derrota en la Bundesliga, el técnico español mostró todos sus sentimientos durante el 1-1 del cómodo líder de la liga alemana.
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Guardiola gesticuló, gritó y no se sentó en ningún momento. Estuvo muy verborrágico con el cuarto árbitro a quien, luego de recriminarle un gol anulado a su equipo, abrazó festejando la apertura del marcador por medio del holandés Arjen Robben.
Al catalán se lo ve correr hacia el cuarto árbitro y cuando éste le pide que vuelva a su zona permitida, lo abraza y regresa a su posición agitando los brazos.
Bayern Munich sumó un punto de los últimos seis, pero sigue liderando la Bundesliga a 8 unidades del escolta, Wolfsburgo.
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