El estadio olímpico estuvo repleto en la ceremonia de cierre de los Juegos Paralímpicos.
Con colorido y música tuvo lugar la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, que pasó el testigo a Río-2016 tras alcanzar un gran nivel en casi todos los aspectos, en particular con buenos desempeños deportivos y mucha asistencia de público.
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Ante 80.000 espectadores en el Estadio Olímpico, el grupo de pop británico Coldplay y la cantante Rihanna, así como el rapero Jay Z, se encargaron de ponerle ritmo a la gran fiesta, en la que fueron transportados a través de las cuatro estaciones, rindiendo homenaje a los muchos festivales musicales organizados en Gran Bretaña a lo largo del año.
"La fiesta de la llama", como se le llamó, se realizó en presencia del príncipe Eduardo, el nieto menor de la reina Isabel II. En total participaron 4.200 atletas de 164 países, que dieron las gracias a los 70.000 voluntarios de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos que apoyaron todas las diferentes tareas.
Asimismo, participaron exsoldados que resultaron heridos en conflictos bélicos recientes, en Irak y Afganistán, por ejemplo.
Uno de ellos, el capitán Luke Sinnott, gravemente herido en el segundo de estos países, fue el encargado de llevar a lo alto de un mástil la Union Jack, la bandera británica.
En especial estuvo presente la organización Help for Heroes, que apoya a los heridos de guerra. Y el ejército británico aportó también un insecto y una ballena gigantes fabricados con desechos de vehículos y aviones militares.
La llama fue alumbrada el pasado 29 de agosto en el estadio de Stratford, al este de la capital británica y, en esta jornada la extinguieron dos jóvenes atletas paralímpicos británicos, la nadadora Ellie Simmonds y el velocista Jonnie Peacock.
Su extinción marca el final de un verano boreal dedicado al deporte al más alto nivel en la capital británica, que fue sede de los Juegos Olímpicos entre el 27 de julio y el 12 de agosto.
"Estos Juegos pueden considerarse realmente únicos sin la menor duda (...) Los mejores jamás organizados", destacó Philip Craven, presidente del Comité Internacional Paralímpico.
Efectivamente, pueden considerarse los más importantes hasta ahora organizados, puesto que también se agotaron las casi 2.700.000 entradas puestas a la venta.
La llama fue alumbrada el 28 de agosto en un hospital de Stoke Mandeville, cerca de Londres, donde un neurólogo tuvo la idea de que los heridos de guerra practicaran deportes y luego la de organizar una competición internacional en 1948.
Le llama llegó al estadio Olímpico al día siguiente, tras un recorrido de casi 150 km, y fue portada por 580 relevistas por los sitios más turísticos y emblemáticos londinenses, como Piccadilly Circus o el cruce peatonal de Abbey Road, immortalizado por los Beatles.
Después, como es habitual, se le pasó el testigo a la próxima ciudad olímpica y paralímpica, en este caso Río de Janeiro (2016), que tuvo unos minutos para presentarse con un espectáculo sobre todo de danza, en el que participaron bailarines con minusvalías y estrellas a nivel mundial originarios del país sudamericano.
Con la extinción del pebetero de la llama olímpica, al arriarse la bandera paralímpica, es costumbre desde 1996 que suenen los acordes del Himno al futuro, canción oficial de los Juegos.
Londres transmitió la bandera con las tres comas roja, azul y verde, símbolo del paralimpismo, a Río, que albergará la próxima edición de cuatro años.
En cuanto a la delegación argentina, de la cual fue abanderado el judoca José David Effrón, en el úlltimo día de competencia, el representativo de fútbol 7 perdió 3 a 0 con Holanda y ocupó el sexto lugar.
Además, José Luis Santero finalizó 14º sobre 18 competidores en la maratón T12 que unió 42 kilómetros de la ciudad de Londres con un tiempo de 3 horas 9 minutos y 9 segundos.
El saldo final para la Argentina fue de cinco medallas, una de Plata y cuatro de Bronce y 23 diplomas.
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