Ariel Ortega convirtió el penal y festeja el empate transitorio de sue quipo. Después, Newell's se puso en ventaja con un gol de Garay y se quedó con el triunfo en el clásico rosarino.
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Newell's fue el que llevó «el peso del partido» ante un Rosario Central que siempre intentó jugar de contraataque. Belluschi por derecha y Lucero por izquierda manejaron la pelota y buscaron permanentemente a Ortega para la pared corta o al «tanque» Silva con largos pelotazos.
Rosario Central puso en el campo dos líneas de cuatro, una 20 metros delante de la otra y cada vez que obtenía la pelota buscaba el contraataque con la velocidad de Paulo Ferrari y Emiliano Papa.
Así las cosas hubo en la primera etapa muy pocas situaciones de gol y mucho roce en la zona media, donde se transitó mucho más que en el resto del terreno.
Un manotazo de Moreira a Lucero, dejó a Rosario Central con diez hombres en el único acierto del árbitro Juan Pablo Pompei en los fallos trascendentes del partido.
Tras cartón, Germán Rivarola con un tiro libre ejecutado con maestría abrió el marcador para Rosario Central en el momento justo que terminaba la primera etapa.
Nery Pumpido arriesgó en ataque con la entrada de Scocco por Zapata y Newell's salió a jugarse en busca del empate. Creó varias situaciones sin suerte hasta que a los 9 minutos, Pompei interpretó como intencional una mano casual de Rivarola y Ortega empató el partido.
Rosario Central cada vez más retrasado tuvo su posibilidad de dar vuelta el resultado con un cabezazo de Chamot que tapó brillantemente Villar, pero fue Newell's -de tanto insistir- el que logró el gol que desniveló el marcador. Un centro de Lucero al área y Garay, en posición adelantada, conectó con su hombro para vencer a Ojeda y quedarse con la gloria.
Ganó Newell's, pero la polémica seguirá durante toda la semana. En lo futbolístico fue el mejor, pero los goles no fueron legítimos.
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