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30 de noviembre 2014 - 21:48

Todos los frentes

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Empecé mal la semana. La mala suerte de que el partido con Racing cayera días antes del partido más esperado de la década no podía dejar de joderme. Tanto batallar con el buen fútbol para tener que mandar al pendegaje a la cancha, y encima perder de chiripa con un gol de piñata, era demasiado para algo que se había empezado a encarajinar cuando se suspendió por lluvia el partido con Estudiantes.

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Mi médico me "recomendó" no ver el partido con boquita, y la familia en pleno se reunió y me condenó al destierro futbolístico.

¿Cómo abstraerse de ese partido? Era más fácil distraerse en la final del Mundial contra Alemania.

Mi mujer sacó entradas para el teatro, en la primera fila, a la misma hora del partido. Apenas me senté, una mujer detrás mío dice "penal para Boca".

Cristina le explica y suplica que no haga comentarios porque yo estaba allí por prescripción médica y la señora amablemente se disculpa. Al rato agrega en voz baja: "no lo molesto más. Pero le aviso que lo atajó Barovero".

Así viví la alegría más grande de los últimos años. Yo, que estuve aquella noche de 2004 en el monumental tenía la revancha tantas veces soñada.

Así llegamos al partido con Banfield, ebrios de fútbol y otra vez con una alineación de pibes.

-River es un plantel corto. De mitad de cancha hacia delante no tienen los suplentes la misma jerarquía de los titulares, ni cerca.

Racing ya ganaba tranquilo en Rosario cuando Bertolo hizo un golazo y puso en ventaja al Taladro casi sobre la finalización del primer tiempo.

-Este River no puede llegar, es muy blandito arriba, fijáte que sólo Teo inquieta un poco pero no tiene compañía.

¡Además Martínez es más zurdo que Pinino Mas!

La posibilidad de pelear hasta el final se iba diluyendo hasta que "Napoleón" Gallardo -como lo bautizó Atilio Costa Febre- movió la estantería y mandó a la cancha a motoneta Sánchez y Cavegol.

-¡Motoneta te juega los dos partidos y te corre el sábado la maratón de Tres Arroyos!

A los 7 minutos Barovero le saco del buche a Salcedo el 2 a 0, y en la réplica empató Cavegol con un derechazo junto al palo.

-¡Goooooooo! ¡gooooooooooolllllllllllll! 100, 100 veces Fernandito!!!!

Tres minutos después un golazo de motoneta Sánchez, jugador que emociona.

-¡Gooooooooolllllllll! ¡Vamosssssss Riverrrrrrr que a Racing lo vamos a hacer sufrir hasta el final!

Apenas nos volvimos a acomodar vino el minuto fatidico. Estúpida expulsión del Malevo Ferreira, que no logra plasmar una buena actuación nunca, y penal tonto de Solari que Salcedo convierte en empate.

-¡Justo cuando necesitamos tranquilidad Ferreira hace un foul boludo y Solari la completa con otra boludez! ¡¿Un concurso de boludos es esto?!

Pero el pibe Solari se reivindicó, e hizo una de esas gambetas como el Negro Ortiz, pero sobre la derecha que terminó en penal, y Cavegol sin despeinarse puso el 3 a 2.

Trapito tuvo dos salvadas más decisivas y River terminó aguantando con eso que nos sobra a nosotros y les falta a los primos, amor propio, determinación.

-No se si vamos a salir campeones. Lo merecíamos porque punteamos todo el torneo y se nos complicó el almanaque y un Racing que tiene más culo que cabeza. Pero lo que había que ganar se ganó. Se terminó la historia, a la mierda las estadísticas, el pasado, la chapa y todo ese folclore.

Podrán escribir River con B toda su vida, que nosotros le vamos a recordar que e gol de Pisculichi.

-¡River se no se muere nunca! ¡Seguimos en la pelea en los dos frentes!

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