El gobierno anunció ayer que pagará $ 50 de aguinaldo a los beneficiarios de planes Jefas y Jefes. Es un gesto que generará polémica, igual que el aumento que se dictó para empleados privados, pero que busca amortiguar la protesta que se teme de los activistas piqueteros (muchos alimentados por esos planes Jefas y Jefes) en el segundo aniversario de los incidentes de diciembre de 2001. Encerrado en una contradicción que no es nueva en gobiernos argentinos, además le resta ahora apoyo a un proyecto de ley de amnistía a los piqueteros y demás activistas que están procesados por tropelías de variada gravedad. Sabe el gobierno que los sectores medios verían en una medida así la consagración del incumplimiento de la ley que alienta, por otro lado, la imparable ola de delincuencia común.
Además, los ministros emparentaron la decisión con las subas para el sector privado y los jubilados, el incremento en el salario mínimo, vital y móvil y el pago adelantado de sueldos y aguinaldos, anunciados el martes.
De inmediato, las organizaciones piqueteras, que enrolan a parte de los beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar y que habían coincidido en reclamar el pago de otros $ 150 en diciembre a modo de aguinaldo, celebraron el anuncio, aunque con reparos. «Se trata de una decisión del gobierno nacional que va a beneficiar concretamente a las familias que menos tienen, en el marco de las fiestas de fin de año», remarcó
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