(Brasil atrajo 82.600 millones de dólares en 5 años. México 93.300 milones. La Argentina desde 2001 no llega a 15.000 millones y además cuarta después de Chile. El moyanismo con sus excesos y política antiempresas nos resta inversiones para un mejor desarrollo) .Las cifras surgen de un informe elaborado por la calificadora Standard & Poor's sobre la inversión extranjera en América latina. De allí surge que la Argentina de recibir 17% de los fondos totales que llegaron a la región entre 1996 y 2000 se desplomó a apenas 6% en los últimos cinco años. Chile, con una política económica mucho más estable, desplazó al país del tercer lugar. Los inversores privilegian a Brasil y México sobre el resto.
La Argentina cayó al cuarto puesto en el ranking de ingreso
de inversión extranjera directa entre los países de América
latina. Llega a poco menos de 6% del total, cuando entre
1996 y 2001 su participación ascendió a 17%. Chile la superó
ampliamente.
La inversión extranjera directa (IED) a la Argentina cayó a sólo u$s 14.900 millones entre 2001 y 2005, contra u$s 48.200 millones en los cinco años anteriores (1996-2000). Así se desprende de un estudio realizado por la calificadora Standard & Poor's.
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El informe destacó que el país pasó de representar 16,8% de los fondos que llegaban a la región para invertir a largo plazo en la segunda parte de la década del 90 a sólo 5,7% en los últimos años, que coincidieron en su mayor parte con la devaluación.
Estos datos están en línea con los que maneja el propio gobierno. Las cifras del INDEC muestran que la inversión está creciendo (se ubicó en torno a 19% del PBI en 2005), pero prácticamente la totalidad proviene de fuentes locales.
Estudio
S&P se concentró en las principales once economías latinoamericanas, efectuando un estudio comparativo respecto de las restricciones e incentivos que existe en cada una para la atracción de capital internacional.
México es el país que mayor capital extranjero atrae, sobre todo como consecuencia del tratado de libre comercio firmado con los Estados Unidos y Canadá (NAFTA). Entre 2001 y 2005 recibió u$s 93.300 millones, casi 36% del total que ingresó en la región. Esto representa un salto sustancial desde los u$s 65.100 millones registrados en la segunda parte de la década del 90, cuando alcanzaba sólo 22,7%.
Un dato notable es que México (con 36% del total) y Brasil (32%) se llevan dos tercios de los capitales que entraron en la región en estos últimos años. El tercer lugar lo ocupa Chile, desplazando de esta manera a la Argentina, que ahora se ubica en cuarto lugar. Venezuela y Colombia no están lejos de equiparar el nivel de ingreso de fondos para inversión, un dato llamativo considerando que se trata de economías mucho más pequeñas.
La estabilidad de la economía y las leyes chilenas también parecen haber dado sus frutos. La participación de Chile entre 1996-2000 ascendía a 8% en el total de la región y ahora creció hasta 10%. «Chile tiene una política de inversiones muy liberal y los políticos resolvieron sostenerlo», agrega la calificadora.
«Venezuela -señala el estudio- es otro de los países que tuvo una caída significativa en la participación de la inversión extranjera. El flujo de fondos que ingresaron en el país cayó alrededor de 33% ante el deterioro de la operación, regulación y ambiente legal del país.»
«Las leyes y regulaciones que adopta cada país para que sus ambientes políticos y económicos sean más amigables para la inversión directa resultan claves. Los datos demuestran que la cantidad de fondos que ingresan en un país está directamente influenciada por la manera en que el gobierno responde a las fuerzas de mercado y las oportunidades», se aseguró en el trabajo.
Otro dato relevante es el stock de inversiones de capital extranjero que posee la región (acumulado obviamente a lo largo de los años). Asciende a u$s 565,700 millones, de los cuales 9% están en la Argentina. Nuevamente, México (33% del total), Brasil (29%) y Chile (12%) lo superan.
Gas
El caso de Bolivia es muy particular. El total de IED acumulada representa nada menos que 80% de su PBI. Y la mayor parte está concentrada en la explotación de gas. «Por eso resalta S&P las recientes regulaciones que terminaron en la nacionalización de los hidrocarburos están generando salida neta de capitales de inversión del país».
Este es un resumen de cómo S&P evalúa la legislación argentina para el tratamiento de la IED:
Restricciones. No hay. Pero desde 2003 las compañías del sector de medios deben ser propiedad de capitales nacionales, mientras que los extranjeros sólo pueden participar con 30% (Ley de Bienes Culturales).
Incentivos. Algunos. Aunque limitados, hay algunos regímenes de promoción generales (reducción de impuestos para importación de bienes de capital, depreciación acelerada y zonas francas), además de algunos esquemas de promoción sectoriales (software, turismo, minería, forestación).
Restricción a movimientode capitales. Algunas. La mayor parte de los controles establecidos en 2002 en medio de la fuga de capitales desapareció. Sólo permanecen algunas trabas. En mayo de 2005 se estableció un encaje obligatorio de 30% para los fondos que ingresan en el país que rige por un año.
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