Se podría pensar que con el petróleo retrocediendo a u$s 36,24 por barril -mínimo en más de dos meses-, las empresas petroleras, los destiladores o los países productores podrían quejarse. Sin embargo, los u$s 280.000 millones que percibirán este semestre los integrantes de la OPEC, 50% más que en idéntico período de 2004 quebrando todas las récords, reflejan que, por un lado, no hay tanto para alegrarse y, por el otro, no lo hay para apenarse. De alguna manera esto es parecido a lo que vimos ayer con los últimos datos macroeconómicos. Mientras los consumidores llevaron el índice de confianza del Conference Board al máximo desde junio de 2002, las principales cadenas minoristas del país así como General Motors anunciaron que esperan una caída en sus ventas para junio (la excusa: el clima ha sido miserable -frío y húmedo-). De todas formas nada de lo anterior parece capaz de alterar la decisión que en apenas horas tomará el Comité Abierto de la Fed, ni la visión que sobre el mercado accionario tienen los inversores. Volviendo a los anormalmente bajos volúmenes que se registraban hace poco más de una semana, y a pesar de 0,54% que ganó el promedio NASDAQ trial (el NASDAQ trepó 0,75%) al cerrar en 10.413,43 puntos, lo mejor que se puede decir es que tuvimos "otra rueda chata" en una semana que tenía todo para "dar mucho" (Irak, tasas, petróleo, desempleo, elecciones, etc.) pero que parece terminará sin hacer ninguna marca en el historial bursátil. Nunca hay que descartar las sorpresas, pero lo que vimos ayer nos permite suponer que así será.
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