Basilea (Reuters) - Los bancos centrales podrían tener que subir las tasas de interés con más fuerza que hasta ahora para mantener controladas las presiones inflacionarias, y no está claro cuánto deberían subir, dijo ayer el Banco Internacional de Pagos.
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Las perspectivas de que la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón puedan subir sus tasas más o menos al mismo tiempo podrían perturbar a los mercados financieros y perjudicar a la demanda global, señaló el gerente general del banco (BIS, por sus siglas en inglés).
Pero como el panorama para la inflación se torna más incierto, se necesita un aumento del costo del crédito para mantener en curso un crecimiento global saludable, expresó el gerente, Malcolm Knight, al difundir el reporte anual del BIS.
«En algún punto, los bancos centrales bien podrían tener que actuar con más fuerza sobre las tasas de la política (monetaria) que en los últimos años», dijo.
Los mercados esperan que la Fed -que conduce Ben Bernanke-, que se reunirá esta semana, indique que podría elevar las tasas más allá del nivel de 5% que ha alcanzado ya, tras una serie de alzas durante los últimos dos años.
El Banco de Japón podría empezar a ajustar el crédito en los próximos meses, mientras que el BCE ha subido sus tasas en tres ocasiones en los últimos seis meses.
«Estamos en una situación cambiante, y veo en algunos de los datos recientes que las expectativas inflacionarias en algunos países posiblemente podrían estar un poco menos ancladas que hace unos meses», dijo Knight en conferenciade prensa. «Eso podría tenerimplicaciones para las acciones de política monetaria.»
La advertencia a los mercados de que las tasas globales podrían seguir subiendo tuvo lugar después de tres días de encuentros de funcionarios monetarios de más de 100 países.
El BIS, que funciona como banco y centro de investigaciones para los propios bancos centrales, dijo que un encarecimiento del dinero debería asegurar un crecimiento mundial saludable, estimado en 4,4% este año.
Los banqueros centrales que acudieron a los encuentros expresaron una visión similar a la del director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo de Rato, quien calificó al crédito más caro como una medida positiva.
Fin del dinero barato
Durante casi cuatro años, la economía global ha recibido una gran cantidad de dinero barato después del desplome de las Bolsas en 2001.
Ahora que el BCE indica que planea seguir elevando las tasas, y que el Banco de Japón posiblemente subirá las tasas tan pronto como en julio, los mercados han comenzado a ajustarse a una situación de financiamiento más costoso. Los inversores se han retirado de los activos más riesgosos en las últimas seis semanas, lo que hizo que algunas Bolsas perdieran 20% desde sus máximos de este año. Las materias primas también cayeron, al igual que las monedas de algunos países emergentes.
Knight dijo que el reciente nerviosismo del mercado era un «fenómeno saludable» porque los inversores vuelven a evaluar un riesgo que había sido subestimado. Pero reconoció que el cambio hacia unas tasas globales más altas podría no estar del todo aceitado.
«Un ajuste casi simultáneo de todos los bancos centrales podría tener un impacto mayor que lo previsto en los mercados y en la demanda global», sostuvo. Esto requiere que los bancos centrales sigan siendo «pragmáticos». El ritmo del ajuste sería diferente en cada país y debería estar determinado por los datos económicos, añadió.
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