Aveces, irse a la «B» es bueno: así lo manifestaron «off the record» altas fuentesde Aerolíneas Argentinas al comentar la noticia del regreso de la línea de bandera a la Terminal B del Aeropuerto de Ezeiza, lo que ocurrirá a partir del lunes próximo. El anuncio de Aerolíneas indica que allí operará con 22 mostradores, «funcionará la oficina de tráfico, mostradores de ventas, oficinas de seguimiento de equipajes, cajas y jefes de turno de todos los sectores».
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La «B», dicen, es «la terminal histórica de Aerolíneas, la que usó en forma exclusiva desde la construcción del aeropuerto y hasta hace dos años, cuando nos vimos obligados a mudarnos a la Terminal A». Desde el lunes, entonces, todos los vuelos de Aerolíneas y de Austral partirán desde y llegarán a ese edificio que -a diferencia de la Terminal A- está «original».
Es que Aeropuertos Argentina 2000, la operadora de casi todas las terminales aéreas del país, no invirtió un centavo en ese vetusto edificio ni en sus instalaciones desde que tomó la concesión de los aeropuertos, a diferencia de lo sucedido con la terminal desde la que operan las demás aéreas (salvo Gol y la nueva Varig, que lo hacen desde la «B»).
La razón para que haya sido así hay que buscarla en el enfrentamiento que mantuvieron Aerolíneas y AA 2000 por el pago de tasas aeroportuarias tras el fin de la convertibilidad (la aérea las pagaba en pesos, mientras las de sus competidoras internacionales siguieron en dólares; AA 2000 respondió no haciendo nada en la terminal exclusiva de Aerolíneas).
Ahora, la mudanza parece dejar contentos a todos.
Propósito
Sin embargo, una versión del mercado indica que la firma que comandan Eduardo Eurnekian y su vicario Ernesto Gutiérrez habría decidido el cambio de ubicación para evitar que el efervescente clima de conflicto que vivió Aerolíneas hasta hace una semana vuelva a afectar las operaciones de las otras aéreas. Ya sucedió cuando un grupo de pasajeros colombianos que -indignados por una demora provocada por una huelga de pilotos-«piqueteó» el hall de Ezeiza y retrasó la salida de los vuelos de las demás empresas aéreas.
En el faraónico plan de inversiones que presentó el año pasado Gutiérrez como justificación para que el gobierno nacional renegociara el contrato de concesión (a pesar de los enormes atrasos en el plan de inversiones original) está prevista la refacción de la Terminal B, que hoy presenta deficiencias edilicias y funcionales comprobables a simple vista.
En tanto, la semana próxima estaría arribando a Ezeiza el segundo Airbus 320, que vendrá a reforzar la flota de cabotaje y vuelos regionales de Aerolíneas. Igual que el primer aparato de esta clase llegado hace 15 días, este A 320 volará desde El Cairo; lo que no pudo informar la empresa aún es dónde están los pilotos para esta travesía. Las opciones son dos:
entre las filas de sus propios comandantes afiliados a APLA (gremio con el que mantienen una guerra que parece haber ingresado en una tregua de la que nadie da razones) que se negaron a traer el otro A 320; el gremio incluso obligó a sus afiliados a renunciar a su función de «instructores» justamente para no ser obligados a hacerlo;
en España, volando para «Air Comet», controlada por el Grupo Marsans igual que Aerolíneas (la empresa debió echar mano a una tripulación ibérica para traer la otra máquina).
Dicen en las cercanías de la empresa que, una vez completada la dotación de A 320 prevista para este año (seis aparatos), incrementarían el número de vuelos hacia los destinos más rentables (Córdoba, Bariloche, Porto Alegre).
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