14 de marzo 2002 - 00:00

Ahora se pueden canjear los depósitos por bonos

Se conocieron importantes novedades para los ahorristas. El Ministerio de Economía habilita a partir de hoy la posibilidad de canjear los plazos fijos pesificados por bonos en dólares o en pesos. Habrá tiempo hasta el 15 de abril y será el último recurso para que el ahorrista recupere los dólares invertidos, aunque a un plazo de diez años. El menú incluye dos títulos en dólares y otro en pesos. También se dispuso la pesificación del préstamo garantizado (fase 1 del canje de Cavallo) a $ 1,40, lo que implica un fuerte perjuicio para fondos de pensión y los inversores individuales que optaron por el canje en diciembre. Además, se aprobó el mecanismo de aceptaciones bancarias, por el cual las empresas podrán financiarse directamente con dinero de los ahorristas. Se aceptan colocaciones por un plazo mínimo de 7 días. Los bancos actuarán como intermediarios, garantizando el repago del crédito si la compañía incumple. Se estima que el mecanismo funcionará sólo para las grandes empresas.

El gobierno habilitó ayer formalmente la alternativa de canjear los depósitos reprogramados por bonos en dólares o en pesos. Se trata de la última oportunidad para que el ahorrista recupere los dólares invertidos originalmente, para lo cual habrá tiempo hasta el 15 de abril.

De acuerdo con lo que ya había sido dispuesto, el monto máximo que cada ahorrista podrá canjear es de u$s 30.000. Esto significa que, si un depositante tiene un plazo fijo de u$s 50.000 pesificado, sólo podrá utilizar u$s 30.000 para comprar el bono en dólares.
Los u$s 20.000 quedarán pesificados (y reprogramados hasta 2005) a $ 1,40. El equipo económico aspira a que por lo menos 50% de los ahorristas opte por la alternativa del bono. Se estima que cerca de u$s 25.000 millones fueron reprogramados, con lo cual sería necesario emitir unos u$s 12.000 millones en títulos para cubrir los pedidos de los ahorristas.

Si bien esto aumentará la deuda externa, también implica un alivio para el sistema bancario, ya que se reduciría notablemente el volumen de depósitos.

El Decreto 494/02 establece las características de los tres bonos que serán ofrecidos a los ahorristas. Y también queda definido el mecanismo de compensación para los bancos por la pesificación uno a uno de los créditos. Las entidades también tendrán que elegir títulos (en dólares o en pesos) para incorporar a sus activos y mejorar su delicada situación patrimonial tras la pesificación de la economía.

Este será el menú de bonos que podrán elegir los ahorristas:

  BONEX II: es en dólares y tiene una estructura parecida a la del viejo BONEX de 1989, con un plazo de 10 años. Pagará capital a partir del tercer año, en ocho cuotas consecutivas. Los intereses se cobrarán semestralmente. Y la tasa de interés (obviamente, en dólares) es de 2% anual. Vencerá en febrero de 2012.

Cero cupón: también es en dólares. Pero paga tanto el capital como los intereses acumulados al final en febrero de 2012. La tasa de interés es variable y se regirá por LIBO más 1% anual. Tanto el capital como el interés (que se capitaliza) serán devueltos a los diez años, al vencimiento del título.

Bono en pesos:
tiene un plazo de cinco años, incluyendo uno de gracia para el pago del capital. Será ajustado por inflación de acuerdo con el índice CER y tendrá una tasa de interés de 3% anual. Vence en febrero de 2007.

Los tres títulos cotizarán en la Bolsa porteña y en el Mercado Abierto Electrónico, además de otros mercados que disponga el gobierno.

AHORRISTAS EN DOLARES PESIFICADOS A 1,40

A partir de este menú, éstas son las opciones que se abren para los distintos tipos de depositantes del sistema financiero:

Podrán elegir cualquiera de los tres bonos que ofrece el gobierno. Si opta por alguno de los dos títulos en dólares,

el plazo fijo se reconvierte en moneda extranjera para efectuar la operación. En este caso, el máximo que se puede adquirir llega a los $ 30.000. En cambio, si la elección es por el título en pesos, no hay límites de montos.

El mayor atractivo de optar por los bonos es la posibilidad de recuperar los dólares invertidos originalmente, antes del «corralito». Claro que la espera para recuperar totalmente los fondos es de 10 años, aunque el BONEX II comienza a pagar capital desde el tercer año.


Ambos bonos en dólares tienen tasas muy bajas. El BONEX II tiene una tasa fija de 2% anual, mientras que el cero cupón aplica una tasa flotante de LIBO más 1% anual (se capitaliza hasta el final). Desde este punto de vista, el cero cupón tiene mejores perspectivas, porque la tasa flotante es probable que suba en los próximos meses, con lo cual rendirá más. Claro que el tenedor del título no verá un centavo hasta que venza, en 2012. En cambio, con el BONEX II se comienza a cobrar el capital a partir del tercer año, ya que tiene dos de gracia. Además, los intereses se perciben semestralmente.

Desde ya, no es negocio elegir la opción de los bonos si la idea es venderlos inmediatamente después del 15 de abril. Se estima que estos títulos cotizarán en el mercado a no más de 25% de su valor nominal. Es decir, que con un depósito pactado original-mente en u$s 10.000 podría obtenerse apenas u$s 2.500.

Para el que está apurado por obtener el efectivo, la mejor opción es vender el plazo fijo que ya está pesificado a 1,40. Se puede recuperar 75% en efectivo y luego comprar dólares. Al final de la rueda, se puede recuperar cerca de 40% de lo invertido inicialmente en dólares.

El título en pesos no parece muy atractivo para los ahorristas que fueron pesificados. Rendirá una tasa de 3% anual, aunque con la ventaja de que será ajustado por inflación, a través del CER. Tiene un plazo de cinco años y comienza a devolver el dinero a partir de mayo de 2003. El depósito que queda reprogramado también se ajusta con inflación más una tasa levemente menor, de 2% anual. Claro que en el depósito pesificado que entra en la reprogramación los fondos terminan de devolverse en setiembre de 2005. En cambio, el bono en pesos termina de pagar recién en febrero de 2007.

Es evidente que la alter-nativa de quedarse con el bono en pesos o con un depósito pesificado que entra en la reprogramación es peligroso. Si bien en ambos casos se ajusta por inflación, como el dólar se sigue escapando, las pérdidas desde el punto de vista del tipo de cambio serán cada vez mayores.


AHORRISTAS EN PESOS


Conservan sólo la opción de volcarse por el bono en pesos. Como a los depósitos reprogramados en pesos no se les aplica el índice CER, puede ser una buena alternativa quedarse con el título en moneda local, que sí tendrá ajuste por inflación.

Además, como la tasa del depósito en pesos reprogramado se fijó en sólo 7% anual, los tenedores tendrán fuertes pérdidas debido a la alta inflación que se espera para el año. Desde este punto de vista, el título en pesos otorga más protección al poder adquisitivo.

La desventaja del bono es que termina de devolverse en febrero de 2007. En cambio, los plazos fijos en pesos terminarán de ser pagados en diciembre de 2004, casi tres años antes.


CUOTAPARTISTAS DE FONDOS COMUNES

Los que no optaron por pasar sus fondos ya pesificados a la vista conservan la posibilidad de optar por los bonos, tanto en dólares como en pesos.

En este caso, las consideraciones son similares a los casos anteriores, ya que quedaron reprogramados al igual que los restantes ahorristas.


La única diferencia es que los cuotapartistas tendrán un plazo mayor, hasta 90 días, para optar por la conversión de sus depósitos por bonos.

Además de la conversión del plazo fijo por bonos, los ahorristas siguen contando con otras alternativas. Por ejemplo, pueden utilizar los certificados para la compra de bienes registrables, también hasta el 15 de abril. Asimismo, los depósitos reprogramados pueden utilizarse para cancelar créditos dentro de un mismo banco y para pagar impuestos vencidos hasta enero o meses anteriores.

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