29 de noviembre 2007 - 00:00

Alberto Fernández, a Moyano: "No habrá tope salarial"

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El gobierno rehusó ayer confrontar con Hugo Moyano al exponer una postura inusualmente comprensiva sobre el rol de la CGT. Fue Alberto Fernández el encargado de difundir un tono conciliador, al decir que la Casa Rosada no impulsará un «tope salarial» en las paritarias.

El jefe de Gabinete tuvo que responder tras el planteo que, desde La Rioja, hizo anteayer Moyano, quien advirtió que los gremios no aceptarán que se imponga un techo a la negociación salarial del año próximo. De emboquillada, era un bochazo para el gobierno.

«Nadie va a decir cuál es el monto del salario que debe negociarse o el tope o el mínimo», ya que «nunca lo hemos hecho» y «eso ha funcionado muy bien en las convenciones colectivas», especificó Fernández en un intento por descomprimir la tensión latente con la CGT, que sospecha que detrás de la convocatoria al Pacto Social sólo hay un plan para congelar precios y salarios.

  • Apoyo condicionado

  • El jefe de Gabinete, con quien Moyano tiene un trato distante -el camionero se entiende bien con Julio De Vido- evitó atizar un cruce de opiniones con el jefe de la CGT, quien no tuvo palabras suaves para la presidente que llega.

    Dijo que «no cederá un centímetro» en la lucha por la recuperación de los sueldos y avisó que «vamos a acompañar al gobierno mientras mantenga la política de creación de empleo y la política salarial que permite la recuperación del poder adquisitivo de los salarios». «Los salarios no se congelan y la recuperación del poder adquisitivo es una meta en la que no vamos a retroceder un centímetro», planteó el camionero y obligó a la Casa Rosada a intervenir.

    «Eso es lo que tiene que hacer un sindicalista», aseguró Fernández, para quien la verdadera «amenaza son los sindicalistas que piensan como empresarios». El funcionario negó, además, que las palabras de Moyano hayan sido interpretadas como una amenaza.

    «¿Por qué los medios se empecinan en hacernos aparecer enojados?» con Moyano, se preguntó Fernández.

    Todo se explica: el gobierno no quiere complicar con un clima adverso los días previos a la asunción de la primera dama. No sería el mejor debut.

    De hecho, ayer mismo Moyano ordenó acercar posiciones entre dos gremios portuarios enfrentados, ambos alineados en el moyanismo, que sin embargo compiten entre sí por exponer mayor poder de fuego.

    Como informó este diario ayer, hubo un paro de cinco horas en el puerto de Buenos Aires y una marcha al Ministerio de Trabajo, pero lo que más preocupó al líder camionero y a la Casa Rosada es la posibilidad de que al inicio de la gestión de Cristina de Kirchner se produzca otra medida de fuerza.

    Para ensayar una tregua, en la CGT delegados de Moyano sentarán a caciques de los dos sectores en disputa -de un lado Juan Carlos Schmid; del otro, Juan Corvalán- para tratar de sellar un entendimiento que evite complicaciones en los próximos días.

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