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22 de abril 2003 - 00:00

ALCA en el que ganemos todos

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La Argentina ha cumplido un rol preponderante en la decisión de las ofertas iniciales de bienes agrícolas e industriales presentadas por el Mercosur, en particular porque abarca todo el comercio sin exclusiones de ningún sector.

Nuestro país y el Mercosur presentaron una oferta equilibrada y realista, elaborada con la participación directa de los sectores productivos, que incluye compromisos progresivos de eliminación arancelaria para todo el universo de productos, en plazos realistas, que nos permitan prepararnos para competir en el mercado ampliado. Así estamos ofreciendo al hemisferio, sin discriminaciones, la eliminación inmediata de los aranceles para 20% de nuestras importaciones regionales. Esta cifra, que alcanza los 25.000 millones de dólares, representa un tercio de nuestras importaciones totales, con lo que la preferencia otorgada al hemisferio habilitará a los países de la región no sólo a mantener los valores de comercio actuales, sino a incrementar su participación con relación al resto del mundo.



Creemos que la oferta presentada por la Argentina y el Mercosur no sólo nos permite sino que nos obliga a requerir del resto de los participantes el mismo compromiso.

Sin embargo, nos enfrentamos a ofertas iniciales, presentadas por otras delegaciones, que no muestran la misma vocación negociadora, ya sea porque excluyen del proceso de eliminación arancelaria sectores o productosprincipalmente agrícolasprioritarios para el Mercosur, porque prevén cronogramas de desgravación diferenciados que discriminan en contra de nuestro bloque o, más aún, porque retiran de la mesa de negociaciones temas esenciales para el Mercosur, como agricultura y defensa comercial.

Resulta, cuando menos, preocupante, que los países con mayor capacidad económica sean los que siguen manteniendo las mayores restricciones en la negociación. Delegaciones como Estados Unidos y Canadá siguen insistiendo en derivar el tratamiento de los temas agrícolas a la mesa multilateral, desconociendo los reiterados compromisos de incluirlos en la negociación hemisférica, situación agravada, en el caso de Estados Unidos, por su negativa a discutir regionalmente la aplicación de las medidas de defensa comercial, de manera de evitar las distorsiones generadas por la aplicación unilateral de estos instrumentos. Más aún, aparecen países -entre los que se destaca Canadá- que excluyen de la desgravación un significativo número de productos agropecuarios que integran, en su mayoría, la oferta exportable de la Argentina.

La Argentina y el Mercosur participan del proceso hemisférico con la convicción de que si respetamos los objetivos y plazos acordados, con el ALCA podemos ganar todos. Pero no con cualquier ALCA.

Hace unos días, en una reunión bilateral con el negociador comercial de los Estados Unidos, Peter Allgeier, avanzamos sobre todos estos temas. Nuestra visión práctica de integración productiva a través de la política comercial argentina nos ha permitido encontrar coincidencias con el país del Norte como pocas veces se vio en nuestra historia. Esto nos ha permitido generar oportunidades de mercados por u$s 500 millones en rubros tales como alimentos, ferroaleaciones, siderúrgicos, plásticos e indumentarias. Sin embargo, les hemos dicho que el ALCA depende del liderazgo que muestren los Estados Unidos en la voluntad de aumentar nuestras exportaciones a este mercado.



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