Si bien la economía sigue creciendo a buen ritmo, la ausencia de inversiones amenaza con desacelerar fuerte este proceso desde 2006. Lo preocupante -el equipo económico lo sabe- es que las inversiones no se deciden ni se ponen en marcha en un día. Demoran varios meses en ejecutarse. Roberto Lavagna convocó para hoy a los principales empresarios argentinos. Preocupan al ministro los cuellos de botella que ya se ven en varios sectores de la economía, y creará una Agencia de Desarrollo de Inversiones. Un remedio que parece insuficiente ante los problemas que se avecinan. De lo que hoy se invierte, casi 20% del PBI, buena parte es por contabilizar a celulares y a la construcción como «inversión». En energía es donde esta ausencia de fondos es más grave. Julio De Vido hoy en Nueva York almorzará ante ejecutivos norteamericanos. La intención de los invitados era escucharlo al Presidente. No podrá estar presente, pero igualmente tampoco el almuerzo será muy útil como solución ante lo estancado de las negociaciones con privatizadas. En todos los pronósticos que se hacen de la Argentina hay incertidumbre sobre la provisión de energía. La reacción del gobierno se está dando, aunque con medidas que están lejos aún de la magnitud del problema.
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