Con mercados cerrados de manera persistente para que la Argentina logre créditos, una vez más surgió la figura de Hugo Chávez como salvador en lo financiero. Esta vez, fueron u$s 500 millones que permiten pagar los fuertes vencimientos a afrontar en diciembre. Retorna así al centro de la escena este prestamistade última instancia de los Kirchner. Como en todo 2008 se necesitarán u$s 7.000 millones en créditos, se mantendrán las relaciones carnales con Venezuela. A la luz de esos compromisos financieros, lejos se está de poder adoptar una actitud como la del rey Juan Carlos en Santiago de Chile.
El gobierno volvió a financiarse a través de Venezuela. Lo hizo el 13 de noviembre mediante la colocación de BODEN 2015 a una tasa de 10,43% anual. Fueron u$s 500 millones que ingresaron a la Tesorería y que ayudarán para cerrar las necesidades financieras de 2007 e ir preparando el terreno para el año próximo.
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Desde el Palacio de Hacienda resaltaron ayer que la Argentina consiguió financiamiento por u$s 1.300 millones en las últimas semanas. Además de los fondos venezolanos, el Tesoro colocó otros u$s 460 millones en BONAR X, mientras que hace 48 horas ingresaron u$s 350 millones del BID de un desembolso que estaba pendiente hace un par de meses.
La colocación a Venezuela se hizo, como de costumbre, de manera directa. Y se espera que en las próximas semanas el gobierno de Hugo Chávez salga a revender el título en el mercado secundario, a través de la emisión del Bono del Sur. Estos serían los últimos movimientos desde el punto de vista financiero con Miguel Peirano como ministro de Economía. «No hay nada previsto desde ahora hasta el 10 de diciembre. Y las condiciones del mercado tampoco acompañan para volver a colocar deuda», señalaron fuentes del Palacio de Hacienda. El compromiso más importante de diciembre es el pago anual que debe realizarse a los inversores por la unidad PBI, ante el exceso de crecimiento (sobre 3%) que registró la economía argentina. Serán $ 400 millones que se pagarán el 15 de diciembre.
En Economía se mostraban aliviados no sólo por haber asegurado un colchón de liquidez (al menos de corto plazo) ante un clima turbulento en los mercados. También festejaban por el resultado del superávit fiscal primario de octubre, que se divulgará en las próximas horas.
Reforma previsional
El ahorro fiscal del Tesoro llegó a los $ 1.000 millones, cuando las especulaciones previas estimaban no más de $ 300 millones por el gasto electoral. Se sumaron, además, cerca de $ 1.300 millones de la seguridad social, aunque buena parte corresponde al traspaso de fondos por la reforma previsional (no se lo considera como ingreso «genuino», ya que se registra una sola vez). El nivel de gasto, de todas formas, continuó elevado y creciendo a un ritmo de 48% anual. En las próximas horas se divulgarán los datos oficiales.
La apuesta ahora es revertir las expectativas negativas de los inversores sobre la Argentina, que se reflejan en la caída de títulos públicos de las últimas jornadas,con el consiguiente aumentodel riesgo-país. El colchónfinanciero con las últimas colocaciones y una mejora del resultado fiscal serían clave para conseguir ese objetivo.
Pero además se esperan señales concretas del futuro ministro de Economía, Martín Lousteau, particularmente en lo que respecta a las negociaciones por la deuda que continúa en default. El primer paso se daría con las negociaciones con el Club de París. Y aún se aguardan novedades por los «holdouts», es decir, los bonistas que no ingresaron al canje, que mantienen en su poder más de u$s 20.000 millones. Ambos serían pasos clave para que el país vuelva a financiarse en los mercados internacionales.
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