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«Existe interés de las dos partes en cambiar el acuerdo actual. Antes, por falta de definición política, no teníamos interlocutores en la Argentina para negociar el acuerdo automotor», dijo Ricardo Carvalho, titular de la Asociación Nacional de los Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).
El presidente Cardoso viajará a Buenos Aires el próximo domingo para reunirse con su colega argentino, Eduardo Duhalde, quien asumió el 1 de enero en medio de una severa crisis política, económica y social. Al día siguiente, Duhalde, Cardoso y los presidentes de Paraguay y Uruguay participarán de una reunión cumbre de los mandatarios de los países que integran el Mercosur. El acuerdo automotor en vigor exige un equilibrio en el volumen de importaciones y exportaciones entre ambos países, con una variación máxima de 10 por ciento.
Pero, el año pasado, la Argentina tuvo un superávit en el comercio bilateral de vehículos de 600 millones de dólares y corre el riesgo de que Brasil le reclame el pago de una multa de 24,5 por ciento de esa suma.
El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, Sergio Amaral, dijo que su país está dispuesto a perdonar esa multa siempre que la Argentina acepte modificar el acuerdo automotor. Según Carvalho, la flexibilidad para el intercambio bilateral será mayor al reclamado por los empresarios brasileños debido a un cambio en la actitud de los argentinos.
«Nosotros queríamos ampliar el límite de 10 a 50 por ciento del volumen total, pero los argentinos están proponiendo una flexibilización que puede llegar a 66 por ciento», señaló el empresario.
Según los analistas brasileños, con esa modificación, la Argentina tendría asegurado un mayor acceso a Brasil, convertido en el principal mercado de la industria automotriz argentina, y evitaría la mudanza de terminales instaladas en el país.
A cambio, la Argentina tendría que aceptar algunas exigencias brasileñas, como la eliminación de la regla que prevé que 30 por ciento de las piezas de los vehículos deba ser de origen nacional.
En el pasado, el límite de 10 por ciento a la diferencia entre importaciones y exportaciones fue colocado a pedido de la Argentina, que temía una invasión de vehículos brasileños.
En 1998, 32,9 por ciento de las exportaciones brasileñas del sector tenía como destino a la Argentina, pero el porcentaje disminuyó a 15,9 por ciento en 2002.
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