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Desde noviembre pasado, el Banco de Inglaterra ha aumentado los tipos de interés en cinco ocasiones, en un total de un 1,25 por ciento, para controlar un posible repunte de inflación, ante el elevado nivel de deuda de los británicos y la subida en el precio de las viviendas.
Los economistas esperan que los tipos de interés se colocarán en el 5 por ciento a finales de año en el Reino Unido, muy por encima de lo que rige en la zona euro, donde se encuentran en el 2 por ciento.
En el segundo trimestre, el Producto Bruto Interno (PBI) del Reino Unido creció un 0,9 por ciento, por encima de lo esperado, y las ventas minoristas aumentaron un 1,1 por ciento en junio, aunque la inflación sigue por debajo del 2 por ciento, el límite fijado por el Banco de Inglaterra.
Los datos sobre los precios de las viviendas son algo contradictorios dependiendo de la agencia que haga la valoración, aunque parecen indicar una cierta ralentización con respecto a lo ocurrido en meses pasados.
Halifax informó que, en julio, el precio de las viviendas aumentó en un 1,3 por ciento, mientras Nationawide subió ese porcentaje al 2,1 por ciento, aunque ambas coinciden en que el dato anual es de un incremento del 20 por ciento.
Hoy mismo se informó que la producción industrial del Reino Unido se redujo en un 0,7 por ciento durante el mes de junio, después de los fuertes aumentos registrados en abril y mayo.
Si se tiene en cuenta el dato de los tres meses que acaban en junio, la producción manufacturera creció un 0,9 por ciento, su ritmo más alto desde octubre de 2002.
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